Las cemitas, ícono indiscutible e inigualable de la gastronomía poblana, es uno de los platillos más exquisitos de la cocina mexicana (puedes o no estar de acuerdo), por lo que el simple hecho de imaginar la conjunción de sus ingredientes, sabores y texturas provoca que se nos haga “agua la boca”.

Para que conozcas un poco más acerca de la  “cema” te contamos un poquito de su historia:

  1. El origen de la cemita es ibérico por el enlace de dos variedades de pan: un bizcocho de sal, que era largo y duro; y unos panecillos huecos parecidos al pambazo francés, esto al término del periodo colonial.
  2. El nombre del pan tiene relación con su similar sin levadura de origen judío, la semita, cultivado en España por la población judío-española desde la época del Imperio Romano.
  3. Fue nombrado “cemita” y como variedad única a mediados del S. XIX.
  4. Las primeras cemitas se rellenaban depapa, frijol y nopal.cemitas poblanas origen e historia
  5. El primer establecimiento de venta pública de cemitas apareció en el Mercado de la Victoria (el centro comercial más importante del Centro Histórico de la ciudad de Puebla), el cual implementó como relleno la pata de cerdo a la vinagreta con camas de pápalo, cebolla y chiles en vinagre o chipotle.
  6. Hasta antes de 1913 fue que se le añadió el aguacate, aceite, sal; posteriormente la carne de res, pollo, queso y quesillo, especialidades con las que la conocemos ahora.
  7. En Izúcar de Matamoros, municipio de la entidad, son conocidas como “semivolcanes”.

Qué más da si son de un puesto o caseras, caras o baratas; el simple hecho de disfrutarlas excitará el paladar de propios y extraños e inducirá la sensación de querer volver a degustar el sabor que solo la cemita puede brindar.

¿Se te antojó?