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Muchas de las más bellas construcciones que se realizaron en México lamentablemente han desaparecido. Ha sido el paso del tiempo, las inclemencias de la naturaleza y el mismo hombre los responsables de estas pérdidas. Sin embargo, existen algunas construcciones que quedaron ocultas bajo el agua. Y a pesar de que ésta ha ido deteriorándoles con los años, cada tanto les da tregua y les permite volver a asomarse a la superficie. Ello se ha convertido en todo un espectáculo del que podemos degustar en las siguientes locaciones.

San Antonio Regla

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Muy cerca de la capital hidalguense, Pachuca, se encuentra Huasca de Ocampo. En este lugar, el conde de Regla –Pedro Romero de Terreros– fundó tres imponentes haciendas. Siendo el hombre más rico de la región logró construir un gran patrimonio que hoy se ha convertido en un corredor turístico. De las tres haciendas que irguió, dos de ellas son hoteles y centro turísticos: Santa María y San Miguel. Sin embargo, la de San Antonio quedó sumergida bajo el agua gracias a una presa. En la actualidad, apenas puede distinguirse una chimenea que emerge de manera espectacular.

San Luis de las Peras

En el Estado de México se localiza la Presa Taxhimay, que fue construida en el año 1934. Para poder llevar a cabo esta obra hidráulica hubo que inundar por completo el pueblo de San Luis de las Peras, mismo que había quedado abandonado. Actualmente, cuando se puede divisar el campanario de la iglesia que se encuentra bajo el agua. Por si fuera poco, visitar este emplazamiento es una excelente idea para pasar momentos en familia, ya que se pueden practicar diferentes actividades, como la pesca.

Templo del Zangarro

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En los últimos años, la presa de La Purísima –en Guanajuato– tuvo una dramática disminución en sus niveles. Eso permitió que la gente pudiera avistar un acto maravilloso. El Templo del Zangarro se mostró ante los ojos incrédulos de los visitantes, dejando ver su espectacularidad. A pesar de ser un acto extraordinario, el hecho de que hayan podido ver esta estructura también significó problemas respecto a la sequía.




Santo Tomás de los Plátanos

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La Presa de Santa Bárbara es uno de los lugares más visitados por los turistas, debido a su proximidad con el Pueblo Mágico mexiquense de Valle de Bravo. En ella puede verse una curiosa torre que se encuentra en el medio del cuerpo acuoso. Sin embargo no se trata de una torre cualquiera, sino de una que pertenece a una iglesia que se encuentra oculta bajo el agua. Y es que el poblado de Santo Tomás de los Plátanos quedó sepultado luego de la construcción de esta presa. Sin embargo, en la actualidad Nuevo Santo Tomás de los Plátanos es el pueblo que ha surgido a la vera de la presa.

Templo dominico en Jalapa

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La Presa Benito Juárez, ubicada en el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, recientemente dejó ver la estructura de un templo que habrían construido los dominicos. Dicha edificación fue erigida en el siglo XVI en el poblado de Santa María Jalapa. De acuerdo con los locales, esta iglesia sale cada año, en tiempos de sequía. Bajo el agua yacen estas ruinas que han logrado resistir los embates de los caudalosos ríos Tequisistlán y Tehuantepec. Cabe señalar que la presa fue construida hace 50 años, durante el mandato del presidente Adolfo López Mateos.

Iglesia de Quechula

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Pero si existe en México una icónica construcción bajo el agua, sin duda es la iglesia de Quechula. Se ubica en la Presa Nezahualcóyotl, a sólo kilómetros de la capital chiapaneca. Fueron los ríos Grijalva, Negro y La Venta los que llenaron este lugar con sus corrientes, sepultando distintas construcciones. De ellas, son el Puente de Chiapas y la iglesia antes mencionada lo que aún pueden llegar a verse.

Catas a la Mexicana