Muchos recuerdan a las calles y callejones de Guanajuato por sus fachadas virreinales y llenas de color. Sin embargo, también en la ciudad existen historias oscuras que manchan su reputación. Una de éstas se refiere a la llamada Casa de los Lamentos, que si bien ahora es un museo y atractivo turístico, en su momento fue el hogar de Tadeo Fulgencio Mejía, un notorio asesino serial.

Casa de los Lamentos

La historia de este personaje empieza en 1890, cuando se vuelve loco después de que a su esposa, Doña Constanza, le fuera arrebatada la vida en un crimen. Se dice que el desolado viudo llevó a cabo números intentos de contactar a su esposa desde el más allá, lo que lo llevó a entrar en contacto con una bruja, quien le dio instrucciones muy raras: llevar a cabo sacrificios humanos para así poder comunicarse con su mujer. La psicosis de Mejía fue tal que no dudó en llevar a cabo estos delitos.

Eventualmente, se descubrieron las actividades de este hombre, por lo que antes de que fuera arrestado, se suicidó. Se desconoce el número exacto de víctimas, pero en el sótano de esta casa convertida en museo se encontraron varios huesos humanos e imágenes consideradas como satánicas.

La historia, deseos, pasatiempos y vida de Mejía pueden ser apreciados en distintos dioramas dentro del lugar, los cuales muestran cráneos, cadenas y artefactos de magia negra para dar una bienvenida un tanto mórbida a aquellas personas que deseen visitar este lugar. Puede llegar a caer un tanto en lo camp, pero lo cierto es que estos crímenes sí ocurrieron y que este edificio, en el que supuestamente se han reportado escuchar los lamentos de las víctimas asesinadas por él, es uno de los lugares históricos de Guanajuato, haciendo de la Casa de los Lamentos algo invaluable.