Festividad, tradición y alegría tal vez son las palabras que más se acerquen a describir a Mérida. La razón se debe a su extensa historia, pasando de lo maya a la mezcla que formó con los conquistadores. Creando así una sociedad llena de costumbres con singular encanto.

En efecto, la gente de este lugar lleva en la piel dicha historia que demuestra a través de su vestimenta, idioma, gastronomía. Empezando por la lengua maya, aún hablada a lo largo del estado de Yucatán, transmitida de manera oral. Si bien esta tradición ha comenzado a perderse poco a poco, todavía es común escucharla en esta, la llamada Ciudad Blanca.

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La vestimenta

Así como la lengua, la vestimenta maya continúa permeando en el imaginario colectivo. No es nada fuera de lo ordinario observar por las calles a los hombres portar una cómoda guayabera. El traje típico femenino es un colorido vestido que está conformado por tres piezas: el jubón, el hipil y el fustán. Toda esta ropa es hecha a mano, creando un resultado final lleno de vida y significados.

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Su gastronomía

Pero hablemos de la herencia gastronómica. Junto a la de Oaxaca y Puebla, la comida yucateca es considerada como uno de los tesoros culinarios del país. Tienes que probar unos riquísimos tamales colados, papadzules o huevos motuleños. Siguiendo con sopa de lima, poc chuc o la famosísima cochinita pibil. Venir a Mérida y no degustar estos platillos es simplemente no haber venido.

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Lo típico de Mérida

La ciudad en sí es digna de admiración. En su seno se pueden encontrar locales y edificaciones que no tardarán en impactar a quien sea que se postergue postre en sus entradas. Tales como el afamado Paseo de Montejo, que exhorta a ser recorrido con un atardecer de fondo o el Parque de las Américas. Este último adornado con el característico blanco que pinta a la urbe. Al tiempo, distintos barrios de la ciudad esperan a que sus templos y parroquias sean desenmascarados por el visitante.

No se sabe con certeza cómo es que Mérida ha logrado mantener a lo largo los siglos ese hechizo que cautiva a sus visitantes. Lo más probable es que se deba al sortilegio proporcionado por su exquisita comida y el carácter sinigual de su población. Sea como sea, Mérida espera a que tú mismo la descubras y te enamores de ella.

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Fotografías: cortesía de la Dirección de Turismo del Ayuntamiento de Mérida