La cantidad de culturas, tradiciones y grupos indígenas dentro del país es inmensa, aunque hay un grupo en particular que ha logrado obtener atención tanto nacional como internacional debido al arte que producen y la manera en que se inspiran para producir su iconografía al igual que construir su cosmología. Son los wixárikas, comúnmente conocidos como huicholes, quienes emplean una planta desértica para muchos de sus rituales: el peyote y así crear su característico arte huichol.

Peyote

Para entender el arte huichol, primero hay que entender un poco de la fe que profesan. Para ellos existe una santa trinidad conformada por el venado, el maíz y el peyote. Cada año, estas personas realizan una peregrinación al desierto en el estado de San Luis Potosí para cultivar esta planta desértica, pues creen que fue creada y cultivada por chamanes.

La importancia de esta creencia está plasmada en prácticamente cualquier objeto que los wixárikas decoran. Ya sean sus cuadros de estambre, abalorios, objetos decorados con cuentas y otros, las deidades de esta población están siempre presentes en su diseño. Es común representar a Tatewari, deidad del fuego y quien enseñó a los huicholes sus ritos y costumbres religiosas, con el árbol de mezquite o el color café rojizo. Otros animales que se relacionan con esta deidad son las guacamayas y el águila real.

Otra deidad muy representada es Tamat’s Kauyumari, creador del mundo, asociando a esta figura con el venado, el coyote, el árbol de pino o los torbellinos. Finalmente, la madre del maíz es denominada Takutzi Nakahue y se le simboliza con el árbol de salate, el osos o el armadillo.

Arte huichol

Esta estética tiene fuertes influencias en las alucinaciones que los líderes religiosos de este grupo experimentaban al consumir peyote durante su peregrinación a la zona desértica potosina, por lo que esta planta está fuertemente ligada al arte huichol y es responsable de esta hermosa cosmovisión, representada en una manera tan particular en estas artesanías.