Somos conocidos en todo el mundo por el ingenio que muchas veces demostramos ante distintas situaciones y sentido del humor. Sin embargo, hay ciertos logros alcanzados e inventos creados por varios mexicanos que son desconocidos por personas alrededor del mundo. Es por esta razón que a continuación te damos un listado de cinco cosas mexicanas que tal vez no conocías.

Televisión a color

Televisión a color, de las grandes invenciones mexicanas

De las cosas mexicanas que desconoce el mundo, ésta sea la que probablemente mayor impacto tiene en la vida cotidiana. Su inventor fue Guillermo González Camarena en 1940, nacido en Guadalajara, Jalisco cuando tenía apenas la edad de 21 años.

Cacahuates japoneses

Cacahuates japoneses

Si bien sí fueron inventadas por un japonés –Yoshigei Natakani–, es una de las creaciones cien por ciento mexicanas. Natakani era un inmigrante en CDMX en 1945. Una vez que los logró perfeccionar, los puso por primera vez a la venta en el Mercado de la Merced. Si bien son una de nuestras botanas más populares, estos cacahuates ni siquiera existen en el país del Sol naciente.

Píldora anticonceptiva

Píldoras anticonceptivas

De las cosas mexicanas que no conocías, ésta es una de las más controversiales que han llegado al mercado internacional. En 1951, el estudiante de Química de la UNAM, Luis Ernesto Miramontes, sintetizó por primera vez el compuesto de noretisterona. Ésta es la molécula base para la píldora anticonceptiva tal cual hoy la conocemos y que muchas mujeres consumen mundialmente.

Tinta para votar

Tinta indeleble

El ingeniero bioquímico tapatío, Filiberto Vázquez Dávila, creó un compuesto químico que afectaría la vida política del mundo por siempre. En 1994, creó un pigmentador de piel utilizado durante los comicios electorales para así evitar que se vote dos veces. Esta medida ha sido adoptada ahora en gran parte del mundo, en países donde se practica la democracia.

Ensalada César

Ensalada César

Su inventor fue el cocinero y dueño del restaurante conocido como César Cardini, en Tijuana, durante 1924. Fue una receta improvisada cuando se acabaron los ingredientes básicos para la ensalada del menú. Como resultado, se creó un hito internacional.