Viajar es una actividad que nos hace crecer como personas. Además de llenarnos de múltiples experiencias y aprendizajes, buscamos divertirnos. Nadie planea un viaje para enojarse.

No obstante, a veces no importa que viajes en compañía de tu mejor amigo (a), se presentan circunstancias que ponen tensión entre ambos. Estos chispazos pueden generar discusiones que únicamente restarán tiempo a los buenos momentos.

Amigas viajando

Aquí te decimos cómo reaccionar a estas situaciones comunes para que no se salgan de control.

  1. Tu música vs mi música

Hasta los gemelos idénticos tienen gustos diferentes. No porque su amistad sea fuerte desde la infancia significa que deben tener los mismos gustos. Nadie quiere pasar horas escuchando música que no le gusta sólo para no incomodar a su compañero. Traten de crear una playlist a partes iguales o con canciones que ambos disfruten. Pueden turnar 3 canciones cada quién para no estar pendientes todo el rato de elegir canción tras canción.

Corazón de cassette

  1. Cambio de planes

El mundo se divide en los que cumplen con la lista que escribieron y los que no recuerdan dónde dejaron el cuaderno. Ni el itinerario más detallado está libre de una casualidad seductora. Quizá tienen planeado un día de relajación, pero surge la oportunidad de una aventura. ¿Qué eliges?, ¿qué elige tu acompañante?

Si bien no nacieron pegados por el ombligo y cada uno puede hacer lo que guste, el propósito del viaje era pasar tiempo juntos. Organicen los tiempos y decidan si pueden recortar algunos minutos de la agenda o mover una de las actividades planeadas. Dejen como último recurso encontrarse más tarde en el hotel.

  1. Retraso en el transporte

Nadie tiene como hobbie sentarse en una sala de espera. Las personas manejamos de forma muy diferente estas contrariedades. Si tú posees un carácter más controlado que tu compañero de viaje, hazle saber que el retraso también te molesta, pero que no estás dispuesto a dejar que eso les perjudique.

Sentirse comprendido calmará un poco su malhumor y disminuirá el riesgo de que terminen peleando por algo que está fuera del control de ambos.

Si tú eres la persona del carácter explosivo, trata de mantenerte calmado y no desquitarte con tu amigo. Mejor come gomitas y disfruta arrancarles la cabeza o las piernas a esos ositos.

Cámara en la arena

  1. Perder un objeto

La gorra, los lentes, la cámara y el teléfono son reemplazables; una amistad perdida, no. Es cierto que debemos ser cuidadosos con nuestras pertenencias, pero si ya se dio el caso, de nada servirá agobiar al otro recordándole el incidente cada 5 minutos. Tomen un respiro, admitan sus responsabilidades y busquen la forma de solucionarlo.

No se amarguen un perfecto día soleado por una sandalia.

  1. Comida desconocida

Si viajas es para conocer cosas nuevas. No se vale comer lo que podrías pedir cualquier fin de semana en casa. Sin embargo, si el platillo que decidieron probar no es de su agrado, nadie tiene la culpa.

Comida desconocida

Si elegiste un postre típico del que no logras entender cómo alguien podría comerlo, acepta que fue una mala decisión y ofrece a tu compañero que sea él quien decida el siguiente platillo.

Todo en este viaje tiene solución, excepto amargarse el viaje.