El Acueducto del Padre Tembleque, la joya del virreinato

Cada mañana, los rayos del sol golpean el sólido cuerpo de esta serpiente de piedra, vigilante de la meseta central mexicana. Entre Hidalgo y el Estado de México, se mueve este gigante de arcos, puentes y líquido vital. Los siglos sólo han hecho de este monumento algo que fue pensado desde su nacimiento: ser eterno. El Acueducto del Padre Tembleque va más allá de ser la máxima obra hidráulica del virreinato, se ha transformado en la postal de una región, una época, una idea. Hoy en día, es el tesoro más desafiante de la arquitectura virreinal. Un paso infinito de historias y leyendas por existir.

Ejemplo de la arquitectura virreinal

El Acueducto del Padre Tembleque es un sistema hidráulico de 48.22 kilómetros de longitud que abarca a los municipios de Zempoala en Hidalgo y Nopaltepec, Axapusco además de Otumba en el Estado de México. Su imponente cuerpo está conformado por manantiales y cajas de agua, muros, columnas, abrevaderos, apantles, tuberías de cerámica y puentes.

vista lejana del acueducto del Padre Tembleque
Foto: ngenespanol.com

Las investigaciones señalan al año de 1541 como el inicio de esta construcción. Existía entonces un plan de edificación a cargo de fray Jacobo de Testera. Por razones desconocidas, el proyecto no fluctuó hasta 12 años después con la dirigencia de fray Francisco de Tembleque. La principal razón de su levantamiento era la escasez de agua que existía en diversos municipios de los estados de Hidalgo y el de México pero principalmente en los poblados de Otumba así como las comunidades congregadas a los alrededores del Convento de Todos los Santos en Zempoala.

panorámica del acueducto del Padre Tembleque
Foto: 20minutos.com

Al comienzo de la obra, fray Francisco de Tembleque se dedicó a reunir el material a los pies del cerro Tecajete. El oasis donde se encontraban los manantiales en el municipio de Zempoala. El acueducto comenzó a erigirse en 1554. Durante 17 años, cerca de 40 comunidades indígenas (quienes aportaron 400 canteros), ayudantes, albañiles, peones y carpinteros, fueron los responsables de dar vida a este gigante. Debido al poco apoyo otorgado por la corona, las mujeres de los pueblos produjeron textiles para financiar las obras.

panorámica del acueducto del Padre Tembleque
Foto: cityexpress.com

Días sinfín

Rumores señalaban a fray Francisco de Tembleque como inexperto y carente de conocimientos arquitectónicos, nada de esto fue factor para que el originario de Toledo, España, dirigiera una de las obras más impresionantes del virreinato. La construcción alcanzó la mayor altura en las arquerías de un solo nivel. Fue levantada con técnicas europeas así como mesoamericanas en materia de sistemas hidráulicos.

vista del acueducto del padre tembleque
Foto: centrourbano.com

Finalizado hasta el año de 1572, el Acueducto del Padre Tembleque posibilitó llevar agua a pequeñas poblaciones del Altiplano mexicano. Hoy en día, el viento y la tierra se han vuelto sus aliados más fuertes, los mismos que han hecho de este monumento, uno de los Patrimonios de la Humanidad por parte de la UNESCO en 2015.

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