En calaveritas, dulces de divertidas formas y hasta en la fachada de un edificio poblano, el alfeñique mexicano vive entre nosotros. Hace muchos años que dejó de ser una simple herencia española para convertirse en un elemento importante de la gastronomía y cultura nacional. Hoy en día, no hay fiesta o festival mexicano donde su dulce presencia no se desee.

Dulce herencia

Antes de saborearlo en un exquisito dulce tradicional, el alfeñique dio sus primeros pasos en tierras españolas. Fue fabricado en la antigua región de Al-Andalus –nombre otorgado por el imperio islámico a la Península Ibérica– y consistía en una especie de caramelo o confitura. Contenía principalmente una base azúcar pura de la caña preparada como una pasta alargada y retorcida.

Durante sus inicios, se solía ocupar para tratar la tos por lo que contenía azúcar, agua, miel y aceite de almendras dulces. Con el paso del tiempo, se le fueron agregando otro tipo de ingredientes de acuerdo al uso o propósito de su preparación.

dulces de alfeñique mexicano siendo vendidos
Foto: elsouvenir.com

En México, una vez iniciado el proceso de ocupación por parte de los españoles, el alfeñique se convirtió en un producto único en toda la región de América. Esto debido a la mezcla entre las técnicas y costumbres indígenas y el dulce ibérico. Algo nuevo estaba surgiendo en la naciente en la Nueva España y que luego se convertiría en un gran elemento de esta rica cultura.

Variedades y sabores

El alfeñique mexicano cuenta hoy en día con diversas variantes de acuerdo con el lugar. En Puebla, uno de sus más grandes exponentes, se suele preparar con cacahuate, almendras o semilla de calabaza, además de la infaltable azúcar y huevo al estilo mazapán. Tal es su popularidad que aquí se encuentra la Casa de Alfeñique, un museo barroco que recibe este nombre por su barroca fachada que recuerda a este dulce.

calaveritas de alfeñique siendo exhibidas
Foto: elsoldelbajio.com

En otros sitios como Oaxaca se suele usar el alfeñique para preparar calaveritas, coronas, cruces y muertitos, con toques de miel en el centro. Mientras que en el Estado de México, se celebra cada año la Feria de Alfeñique, la máxima fiesta de este delicioso elemento que hoy más que nunca, es tan mexicano como el mismísimo tequila.

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