Quizá su nombre no figure entre la infinidad de maravillas que componen a Veracruz. Sin embargo, Atoyac tiene algo que ningún otro lugar en los alrededores puede ofrecer: una exquisita y singular mezcla entre naturaleza e historia. En este hermoso poblado, las historias se cuentan a través de vías ferroviarias, túneles mágicos y una diversidad de maravillas silvestres que en conjunto, emulan a cualquier estampa proveniente de Europa.

La perla jarocha

Ubicado sobre la zona montañosa de Veracruz, Atoyac ha pasado la mayor parte de su existencia entre secretos y mitos. Su historia oficial comenzó a partir de 1916 con su decreto oficial, sin embargo, su importante papel en diversos episodios del pasado mexicano se había iniciado años. Aquí se libraron las heroicas defensas en el cerro y puente de Chiquihuite, Atoyac y El Potrero, durante la etapa independista. Posteriormente, se convirtió en sede de un importante ingenio azucarero que dio mayor relevancia y sustento económico a la región.

Foto: @locacionesver

Sin embargo, la verdadera esencia de Atoyac, y lo que lo hace un lugar único en todo México, persiste en sus dos túneles ferroviarios y el paisaje natural a sus alrededores. Estos históricos pasajes fueron levantados en 1870, siendo la primera ruta ferroviaria de todo el país que conectaba a Veracruz con la Ciudad de México. Por más de 120 años, fueron el camino del progreso y el desarrollo de la región en el Porfiriato. Irónicamente, fue en este mismo sitio donde el general Cándido Aguilar, lanzó en 1910 el Plan de San Ricardo o Grito de Atoyac, que tenía por propósito, derrocar la dictadura de Porfirio Díaz.

vista del tunel pensil
Foto: Pedro Morales

Paisaje eterno

El desuso de los túneles los convirtió en grandes parajes para los amantes a los espacios abandonados. El Puente Pensil, el más atractivo de la zona por sus grandes arcos que apuntan hacía la selva, ha ganado incluso diversos premios por su diseño arquitectónico. Aquí podrás caminar y admirar el paso del tiempo.

vista del tunel de atoyac
Foto: youtube.com

A los pies de los túneles se encuentra la hermosa cascada de Atoyac, la cual complementa este paisaje perdido en el tiempo. Cuenta con una altura de ocho metros de altura y al fondo se forma una posa de cuatro metros de profundidad en la que puedes nadar con total libertad. A los alrededores de la caída existen también diversas cavernas, ideal para los amantes de la espeleología.

vista de la cascada de atoyac
Foto: veracruz.mx

En la actualidad, los túneles se encuentran en desuso, aunque de acuerdo con pobladores, en algunas ocasiones, se ha visto pasar a algunos vagones. Desde estos pasajes, puedes descender a las cascadas y pasar el día entero en el corazón de la selva veracruzana.

Tips: te recomendamos visitar la zona durante la mañana y explorar los túneles con la mayor cantidad de luz natural a disposición.

Foto de portada: @amealcoVeracruz

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