Sobre la extensa y siempre habitada calle de Madero, en el corazón de la CDMX, se erige una construcción hecha de cielo y mar. Mirarla es irremediable. Y es que con un simple vistazo, un estilo, una época y todo un pasado se revela en sus paredes. Aunque cuente con una diversidad de nombres, Casa de los Azulejos, Palacio de los Condes o Palacio Azul, su hermosa presencia e impecable estructura, arrojan una sola forma de llamarla: maravilla arquitectónica.

Edificio de leyendas

El hermoso edificio del Centro Histórico de la CDMX inició su historia en el siglo XVI. Se dice que Hernán Cortés cedió los actuales terrenos donde se encuentra la casa a Hernando Ávila quien comenzó con la construcción. Posteriormente, esta pasó a manos de Damián Hernández quien continuo con el levantamiento. Años después, la propiedad llegaría a manos de los condes del Valle de Orizaba, razón del nombre Palacio de los Condes, quienes se encargarían de darle su actual aspecto.

personas caminando por la casa de los azulejos
Foto: elbigdata.com

Fue en el año de 1737, cuando Doña Graciana Suárez de Peredo, Quinta Condesa del Valle de Orizaba decide cambiar de forma radical el exterior de la propiedad. Los años que vivió anteriormente en la ciudad de Puebla, le fueron fuente de inspiración para decidir recubrir el inmueble con azulejos de talavera. Azules, blancos y amarillos, fueron realizados en la capital poblana e instalados en la casa. De igual manera, se hizo uso de cantera mexicana con estilo churrigueresco para adornar la fachada.

persona retratandose en la casa de los azulejos
Foto: viajabonito.com

Edificio único

La recién nacida Casa de los Azulejos comenzó así su historia, siendo uno de los edificios más hermosos de todo el Centro Histórico de la CDMX. Una exquisita mezcla del arte mexicano, el barroco y la arquitectura colonial. A partir de 1881, la casa se convirtió en el Jockey Club y posteriormente, en la Casa del Obrero Mundial. Finalmente, en el año de 1917, es rentada a una conocida cadena de restaurantes, quienes en la década de los 70, adquieren totalmente el edificio.

visitante caminando por la casa de los azulejos
Foto: SharonD

Gracias a este gran pasado, la casa ha sido objeto de diversas leyendas. La más popular cuenta que un descendiente de los condes del Valle de Orizaba, era famosos por su actitud rebelde, libertina y contestataria. Por ello, su padre le dijo: “hijo, así nunca llegarás lejos, ni harás casa de azulejos”. El vástago resintió las palabras y cambio su actitud, al grado de recubrir con azulejos su casa para demostrarle su valía a su padre.

En la actualidad, la Casa de los Azulejos continúa siendo ese recinto de arte y cultura de la época colonial. En sus adentros permanecen diversos murales como el llamado Omnisciencia del pintor José Clemente Orozco. También se pueden ver otros trabajos como el del húngaro Pacologue, titulado Pavorreales. En el edificio también destacan hermosos detalles hechos de herrería, un patio de estilo mudéjar, columnas estriadas y salones únicos.

mural de orozco en la casa de los azulejos
Foto: mxcity.mx

Dirección: Av Francisco I. Madero 4, Centro Histórico de la Ciudad de México.

Foto de portada: inmobiliariametroutil.com

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