Su nombre nada tiene que ver con lo que estas a punto de conocer. Desde afuera, el cenote Angelita parecería a simple vista un diminuto ojo de agua rodeado de frondosos árboles y arbustos esparcidos en su cuerpo. Sin embargo, eso es sólo una fachada del mundo que habita dentro y muchos metros abajo. Un planeta de tintes azules donde las maravillas de la naturaleza forman un espectro surreal que es difícil de creer.

Por los secretos mayas

Ubicado a unos 17 kilómetros al sur de Tulum, este escenario surrealista destaca por el fenómeno físico que se produce en su interior llamado haloclina. Este proceso se origina debido a la diferencia de la salinidad del agua salada y dulce que aquí existe. Al entrar en contacto, se forma una especie de nube que rodea al monte de Debri, una formación rocosa en el fondo del cenote.

cenote AngelitaEl agua dulce, al ser menos densa, flota por arriba del depósito de agua salada. Cuando el fenómeno físico aparece, se asemeja a un río que separa a los tipos de agua. Esta “nube” es la puerta de entrada a la parte más profunda del cenote donde la luz natural ya no penetra y sólo se puede ver mediante una lámpara.

Como complemento de este surrealista paisaje, existe una gran población de troncos y restos de vegetación que caen desde la entrada al sitio. Esto aumenta el espectro fantasmal y tétrico de todos los alrededores. El “río” se encuentra a unos 27 metros de profundidad de los 60 metros totales que alcanza el cenote Angelita.

Cenote Angelita Algunos buzos de gran experiencia han llegado a alcanzar hasta 40 metros de profundidad. En el cenote habita una gran población de peces y lagartos que conviven pacíficamente con todos los visitantes. Existen un par de touroperadoras que  realizan excursiones. Sin embargo, deberás ser un buzo de gran experiencia ya que el recorrido puede alcanzar los 35 metros. Además, es de dificultad alta para mantener el equilibrio dentro de las aguas.

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