Unas vacaciones por la Riviera Maya no son vacaciones si no hay un cenote dentro de la ruta marcada. Y es que es impensable imaginar esta región sin estos paradisíacos espejos del cielo. En Bacalar, Pueblo Mágico de Quintana Roo, se encuentra uno de los pasadizos mayas más bellos y espectaculares de todo el país: el cenote azul. Un palacio refrescante que te hará sentir lejos de la tierra y más cerca del mar.

El ojo de Bacalar

A pesar de las decenas de cenotes que existen en esta región, el cenote azul se destaca entre todos por la intensidad que provoca desde el primer vistazo. Se encuentra en la entrada a Bacalar, viniendo desde Chetumal, y cuenta con un diámetro de 200 metros y una profundidad de 90 metros aproximadamente.

Cenote azul

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Una de sus mayores características es que se encuentra al aire libre, algo inusual en la mayoría de cenotes de la región. De igual manera, cuenta con una amplia vegetación de árboles a su alrededor. Con la ayuda de una serie de venas subterráneas, el cenote azul se conecta con la laguna de Bacalar o de los siete colores, el mayor atractivo de este lugar.

cenote azul

Una de las mejores actividades que se puede realizar en este lugar es el buceo. El cenote representa un gran reto para los más expertos por su profundidad y características especiales. Cuenta con intricados laberintos de raíces y troncos además de una amplia vegetación de diversos tamaños y formas. También hay cuevas largas y una vasta fauna.

cenote azul

En el cenote también se puede nadar, practicar esnórquel o simplemente dejarse abrazar por la calidez de estas aguas. Al final de tu visita no te olvides de visitar el restaurante Cenote Azul. Se ubica a las orillas, donde disfrutarás un amplio menú con los mejores manjares del Caribe mexicano. Este lugar se encuentra en el kilómetro 34 de la carretera Chetumal-Cancún, en la costera de la laguna de Bacalar.