La península de Yucatán se ha convertido en un lugar idóneo para encontrar oasis en medio de la nada. De hecho, en los últimos años han salido a la vista lugares que no se conocía, uno de estos es el Cenote Oxman.

Al oeste de la ciudad colonial de Valladolid, se encuentra la calle 54. Al llegar a unas vías de tren, se encuentra un cartel con el nombre del Cenote Oxman. Ahí te dice que ya estás en la entrada de la Hacienda de San Lorenzo.

Hacienda de San Lorenzo

Cabe destacar que las haciendas en Yucatán han sido parte fundamental de la Península. Según los historiadores fueron utilizadas durante la llamada época del oro verde. Como resultado en el periodo de 1850 a 1950 florecieron centenares de haciendas que cultivaban el henequén.

Hacienda San Lorenzo

Muchas de estas haciendas eran construidas en donde hubo vestigios de antiguas ciudades mayas. Como consecuencia, los hacendados aprovechaban las piedras para construir las fincas. Asimismo, era común en el camino encontrar cenotes, los cuales los ocupaban como pozos de agua.

Como parte de la historia de estas construcciones coloniales en Yucatán, existe una que cautiva a propios y extraños. En realidad, es un tesoro perdido que pocos conocen: la Hacienda de San Lorenzo.

Una formación natural que enamora

Cenote Oxman

En dicha hacienda, se encuentra formado de manera natural el Cenote Oxman. El cenote de San Lorenzo, como también se le conoce, tiene unos 20 metros de diámetro. Y las dimensiones se complementan con sus 20 de profundidad. Arriba existen varios miradores en donde se puede ver el hoyo desde distintos ángulos. Por otro lado, en la parte de abajo, existe una plataforma en la que podrás bajar unas escaleras y empaparte con sus aguas frescas.

La Hacienda de San Lorenzo ha sabido aprovechar el encanto del Cenote Oxman, pues lo rehabilitaron como área de turismo. Además, el lugar cuenta con lo necesario para poder disfrutar de la naturaleza del cenote. También como un plus, la hacienda tiene alberca, restaurante y terraza.