Chimalistac: el nuevo barrio favorito de la CDMX

Al sur de la Ciudad de México se oculta un barrio señorial de calles empedradas y murmullos del pasado. En silencio, lejos de los grandes rascacielos y edificios departamentales, este mantiene los secretos de tiempos memorables para la capital del país. Aquí, en el barrio de Chimalistac, domina la tranquilidad, los parajes contemplativos y algunas leyendas fantásticas.

Barrio de Chimalistac.
Foto: mxcity.mx

La historia de Chimalistac

Chimalistac es un barrio en la alcaldía Álvaro Obregón, escondido entre San Ángel y Coyoacán. Su nombre significa “lugar del escudo blanco” en náhuatl, aunque hay otros que lo traducen como “donde se talla la piedra de sacrificios”. De hecho, estos mismos personajes afirman que aquí se elaboró el calendario azteca. Antiguamente, este lugar formó parte de Coyoacán y lo gobernó el cacique Ixtolinque durante la época de la Conquista.

Puente en el barrio de Chimalistac.
Foto: wikipedia.org

Luego de la caída de Tenochtitlán, Chimalistac fue uno de los primeros asentamientos españoles. Permaneció como una finca de hermosos huertos. Los terrenos luego pasaron a manos de la orden de los carmelitas descalzos, quienes fundaron aquí el Colegio de Teología y Artes dedicado a Santa Ana. Siglos después, cerca de 1904, comenzó la urbanización del lugar y entonces Chimalistac fue fundada oficialmente como colonia.

Una experiencia distinta en CDMX

Actualmente, este barrio ofrece una experiencia distinta. Recorrer a pie sus calles empedradas es como viajar a otra época. El sonido de los árboles y el viento acompañan cada paso. Es obligatorio caminar por la avenida Paseo del Río para adentrarse en su magia. Hace muchos ayeres, el río Magdalena fluía libremente por aquí. Hoy sobreviven tres puentes de piedra volcánica que construyeron los carmelitas descalzos en el siglo XVII.

Chimalistac es un barrio que ofrece una experiencia distinta.
Foto: pinterest.com.mx

El más icónico es el puente del púlpito. Se cuenta que los frailes solían ensayar sus lecturas y sermones en este lugar. Durante los ensayos buscaban superar con su voz el sonido del río. Practicaban y practicaban para que su voz fuera fuerte y clara durante las ceremonias. Por esta razón el puente fue construido con una estructura semejante a un púlpito.

Por avenida Miguel Ángel de Quevedo se llega al cruce con calle Francisco Sosa, donde se encuentra la iglesia de San Antonio Panzacola. La edificación data del siglo XVI y aunque su arquitectura es sencilla, ha sido escenario de innumerables eventos, además de escenario de la película Santa, la primera cinta sonora del cine mexicano. De hecho, la plaza que se encuentra enfrente hace honor al autor de la novela Santa, Federico Gamboa, quien se inspiró en este barrio para su obra.

Asimismo, en un paseo por Chimalistac también se descubren fuentes altivas, frondosas plazoletas, amplios parques, sillares con musgo, floridas enredaderas, una bella ermita colonial y el Centro de Estudios de Historia de México Carso. La riqueza histórica y arquitectónica de este hermoso barrio empedrado te esperan para un recorrido inolvidable. Cuando lo visites, te quedará muy claro por qué es el nuevo barrio favorito en Ciudad de México.

Foto de portada: GNR 007

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