Al igual que la gran mayoría de héroes que nos hacen soñar, las chinas oaxaqueñas tienen una gran misión: llevar alegría y paz con su simple presencia. Y es que con solo ver a este grupo de super mujeres, portando sus vibrantes y resplandecientes trajes, solo nos queda saber que una gran fiesta está por llegar.

 Alegría por doquier

“Soy la china, la china oaxaqueña, aquella que no falta y asiste a las calendas y paseo mi fe en las noches previas anunciando el día de las grandes fiestas”, dicen las orgullosas chinas oaxaqueñas al momento de dar inicio a sus grandes y coloridos desfiles. Y aunque hoy en día son más que conocidas en todo Oaxaca, sus inicios eran muy diferentes. El grupo fue iniciado por Genoveva Medina, quien tuvo la idea de formar un grupo de danza de mujeres. El conjunto representaría al barrio de los alfareros, su lugar de origen.

chinas oaxaqueñas platicando
Foto: elsouvenir.com

Fue finalmente el 5 de febrero de 1957 cuando autoridades municipales, las invitaron a un desfile en el primer Lunes de Cerro, la cual es una fiesta ancestral de adoración a los dioses. Aunque su nombre sigue conservando cierto misticismo, existen dos leyendas en torno a él. La primera cuenta que la cerámica que vendían tenía forma de “chinos”, por lo que se les comenzó a llamar de esa manera. Mientras que la otra historia señala que se les solía llamar “chinas” como una expresión popular de “mujer bonita”.

Trajes que resplandecen

El típico traje de las chinas oaxaqueñas se compone de la icónica canasta de carrizo que suelen portar sobre sus cabezas. Dentro de ella puede haber imágenes religiosas, arreglos florales e incluso comida. En la vestimenta tampoco puede faltar el elegante y colorido rebozo además de una mascada, la cual cubre el pecho de la china y se usaba como bolsillo en años anteriores.

Foto: Facebook Oaxaca Tv Bien

Una china oaxaqueña no puede prescindir de la blusa de cajón bordada y la típica falda satinada con pliegues. Esta última está también decorada con alforzas y figurillas de encaje de blonda. Tampoco hay que olvidar las grandes joyas que se encuentran incrustadas en la vestimenta. Son parte de la tradición que se hereda desde las abuelas hasta las nietas. Para que una china oaxaqueña lo sea en toda la extensión de la palabra, existe un comité de verificación que comprueba que toda la vestimenta sea original, adecuada y respete las tradiciones.

Con el paso del tiempo, estas devotas a la Virgen de la Soledad se han convertido en parte importante del tradicionalismo oaxaqueño. En la actualidad, son las encargadas de llevar alegría en las fiestas patronales, la infaltable Guelaguetza y las tradicionales Calendas. Estas festividades preceden a las celebraciones patronales y en ellas se reúnen los fieles junto a coheteros, monotes, marmotas, faroleros, música de banda y por supuesto, las chinas oaxaqueñas.

chinas oaxaqueñas bailando en la guelaguetza
Foto: elsiglodetorreon.com

Durante el festejo, diversos mayordomos reciben a la calenda como un acto de agradecimiento por los favores recibidos por parte del santo. Anteriormente, los voluntarios se anotan en una lista en la iglesia para ser considerados anfitriones de la fiesta. Las chinas, junto con los pobladores, asisten a la casa del mayordomo para comer, bailar y gozar del evento.

personas celebrando una calenda en oaxaca
Foto: steemit.com

No hay mejor forma de comprender y maravillarse del tradicionalismo mexicano que a través de las icónicas chinas oaxaqueñas. Super mujeres que llevan en todo su cuerpo, el orgullo y satisfacción de habitar esta tierra.

Foto de portada: Thomas Aleto

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