La chirinola mexicana es un cactus reptante endémico de Baja California Sur que, lamentablemente, se encuentra en peligro de extinción. Parece una oruga, de hecho, su nombre científico Stenocereus eruca se debe a esta peculiar característica.

Chirinola mexicana, una especie en movimiento

El tallo de la chirinola mexicana es color gris, con algunas tonalidades verdes y es muy espinoso. Llega a medir de uno a cuatro metros de largo y su diámetro va de los cuatro a los ocho centímetros. Su floración, nocturna, tiene la característica de tener un rosa brillante o blanco y puede medir hasta 12 centímetros. Además, produce unos pequeños frutos con espinas, de color rojo.

Chirinola mexicana.
Foto: gob.mx

Se dice que la chirinola mexicana es un cactus que se mueve debido a su forma de crecer. Cuando aumenta de longitud, una parte de él muere. Se seca y sirve como composta para el nuevo crecimiento de la planta reptante, que continúa su camino por el suelo. Este fenómeno hace parecer que el cactus en realidad no crece, sino que se desplaza de un lado a otro, conforme pasa el tiempo.

En peligro de extinción

El hábitat natural de la chirinola mexicana son los llanos de Bahía Magdalena, una barrera arenosa de 50 kilómetros de largo con gran riqueza en recursos naturales. Zona famosa en todo México por ser el lugar en donde año con año llega la ballena gris para aparearse. Es justo en este hermoso lugar donde la chirinola lucha por sobrevivir.

La chirinola mexicana está en peligro de extinción.
Foto: emergente.mx

Actualmente, la chirinola mexicana se encuentra en la lista roja de especies en peligro de extinción. Es un ejemplar fuertemente amenazado, principalmente por su tráfico ilegal a Europa y la destrucción de su hábitat para actividades como la agricultura y la ganadería. Los coleccionistas ven a esta planta como un tesoro, pues en el mercado negro llega a cotizarse entre los 4 mil y 5 mil dólares.

Foto de portada: John Dale

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