El rompope es uno de los licores más famosos no sólo de México, sino de varios países de América Latina. Su dulce sabor y espesa consistencia lo han hecho un favorito en varios platillos de repostería y también como digestivo. Sin embargo, ¿sabías que esta bebida tuvo su origen en el estado de Puebla? A continuación te platicamos más de su historia.

La llegada de los frailes

rompope

Como se mencionó, el rompope tiene como punto de origen a la Angelópolis, específicamente en un convento suyo. Después de la Conquista, frailes franciscaron que llegaron a América para evangelizar establecieron conventos para ayudarse en esta histórica tarea. Y en uno de ellos –el Convento de Santa Clara– es donde comienza la historia de esta bebida que maravilla.

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Al ser este convento propiedad de las monjas clarisas, era costumbre que aquí se hospedaran a importantes figuras públicas virreinales. Por lo tanto, desarrollaron una extensa variedad de recetas culinarias para deleitar a sus huéspedes, aunque ellas no podían probar sus creaciones. Es a partir de este momento cuando surge la leyenda de una monja que cambió la historia poblana.

El origen del rompope

Cuenta que la monja mestiza de nombre Eduviges era una de las encargadas de preparar el famoso licor de rompope. Sin embargo, y a diferencia de sus hermanas, ella sí probaba el producto que fabricaba, mejorando poco a poco su sabor. Eventualmente, le contó al resto de su orden sobre el sabor de esta bebida, haciendo que ellas también probaran.

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Fue así que decidieron empezar a comercializar el rompope producido con huevo, vainilla, canela, almendra molida, leche, azúcar y ron. Al hacerlo, las monjas no sólo encontraron un buen sustento económico para su congregación, sino que popularizaron a esta bebida. Y si bien hay variaciones de la misma en Nicaragua, Costa Rica, El Salvador, Guatemala y Belice, es originalmente poblana.