Nuestras pertenencias suelen expresar detalles de nuestra personalidad. No necesariamente implica que los objetos nos definan; sin embargo, los escogimos por una razón. Al igual que una persona que adquiere un auto se fija primero en por qué lo quiere –si tiene una familia grande, quizá una camioneta; si sufre la crisis de la mediana edad, un convertible–, la maleta revelará mucho del viajero.

1 Esas maletas rígidas con rueditas

No llamaremos perezoso a nadie, pero… es obvio que el primer criterio para comprar esa maleta fue no tener que cargarla. Aquí hay de dos sabores: o realmente eres muy previsor y te gusta planear cada detalle de tu vida para no sufrir contratiempos ni complicártela innecesariamente; o eres de esas personas que buscaban cualquier pretexto para faltar a la clase de educación física. Ojo: no se mencionó el término flojo ni para ahorrar palabras.

2 Las maletas rectangulares, como en las caricaturas

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Si tienes una de esas clásicas maletas que aparecen en los dibujos animados, quizá seas un hípster o tengas más de 60 años. Dejaste atrás lo mainstream o, por tu edad, nunca lo alcanzaste. Esos “maletines” podrán ser prácticos al ocupar poco espacio, pero limitan la cantidad de cosas que llevarás contigo. No está mal ser pragmático y organizado, pero dejas poco espacio a la aventura. ¿Qué tal si en tu viaje terminas explorando un templo perdido para recuperar la reliquia olvidada de los Umpa Lumpa?, ¿dónde la vas a guardar?

3 Maleta blanda o flexible

Prácticamente es un saco. Tu sentido de la aventura está altamente desarrollado y no te incomoda cargar un poco de peso, pues no va a matarte. Puedes guardarla haciéndola bolita, la acomodas como gustes, te estorba poco, sabes que la mejor manera de empacar ropa es enrollándola y posiblemente termines usándola como almohada. Todo lo anterior es correcto o simplemente eres despreocupado.

4 ¿Cuál maleta? Tengo mi mochila

Eso es verdadera practicidad. Un “todo en uno”. La incondicional mochila con muchos compartimientos que sirve para todas ocasiones. Muestra que eres una persona centrada y que sabe lo que quiere. Un aventurero urbano, un explorador que no tiene apegos hacia lo material, una persona que probablemente sea el colmo de la flojera porque ni una maleta has querido comprarte porque entiendes que lo único que importa es viajar.