En Yucatán, los cenotes forman parte de la vida cotidiana de los habitantes. Ayer, fueron la entrada al inframundo maya, hoy, son la entrada al paraíso azul de esta región. Y pareciera un juego de percepciones, pero cada que encontramos un cenote nuevo, nos parece más hermoso e impresionante que el anterior. Tal es el caso del cenote Lol-Ha, un refugio de almas y ramas que caen desde el cielo.

La puerta al cielo

El suelo que compone al estado de Yucatán consta de una gran losa de piedra caliza de origen marino formada durante el periodo Cenozoico. Con el paso del tiempo, el flujo y fuerza del agua cavó estos enormes hoyos donde se encuentran hoy en día, miles de metros cúbicos de agua clara y de tonalidades irreales.

cenote Lol-HaContinuar leyendo: Los lugares desconocidos de Quintana Roo

En la región de Yaxunah, se encuentra el icónico cenote Lol-Ha. Este cuenta con una profundidad de 8 metros en el oeste y de 16.24 en el este. Su nombre se deriva del maya que significa flor o capullo de agua. La vegetación que existe a los alrededores del lugar le han dado un toque místico y enigmático, propio de la cultura maya. Cuenta con grandes paredes empinadas y extensas ramas de árboles que parecen querer tocar la piel del agua.

Cenote Lol-HaPara descender, es necesario bajar por una escalera de metal adaptada al lugar. Cuenta con una base de 2 metros cuadrados donde la gente puede tomar como trampolín para sumergirse. Una vez adentro, existen cuerdas de seguridad para evitar accidentes. El cenote Lol-Ha es un perfecto lugar para refrescarse profundamente. Se encuentra a unos kilómetros de la zona arqueológica de Chichén Itzá.

Te recomendamos evitar el uso de bloqueadores u otra sustancia que contamine el agua del cenote. Puedes visitarlo de 11 a 17 horas y tiene un costo de entrada de 25 pesos. Ahí mismo, podrás rentar un chaleco salvavidas por sólo 10 pesos.