A pesar de los miles de visitantes que recibe todos los días, el Parque Nacional Izta-Popo sólo tiene a dos infinitos huéspedes. Se tratan de los vigilantes más grandes del Valle de México y los eternos enamorados del cielo mexicano: el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl. Estas montañas miran a este país desde arriba mientras los valientes aventureros tratan de tocar su cima. Un riesgo de vida que pocos se atreven a realizar.

Casa de gigantes

El Parque Nacional Izta-Popo Zoquiapan es una de las áreas protegidas más antiguas de México. Fue creado en el año de 1935 con el fin de proteger las montañas que conforman la Sierra Nevada. En el año de 2010 fue declarado como Reserva de la Biosfera por la UNESCO. La fama de este lugar comenzó desde la época de la Conquista cuando Diego de Ordaz, soldado de Cortés, escaló el Popocatépetl en busca de azufre. Desde ese momento, una fiebre de aventura encendió a los exploradores y los aficionados al montañismo.

Vista del Parque Nacional Izta-PopoLa ubicación del parque es más que conocida gracias a la referencia geográfica de sus volcanes pero pocos conocen realmente su hogar. Se localiza entre los estados de Puebla, Morelos y el Estado de México. Cuenta además con un área de 25 mil 679 héctareas.

Escaladores bajando de la cima del Parque Nacional Izta-PopoLa vegetación que rodea al parque se compone de coníferas y encinos, importantes en el ciclo hidrológico del suelo de las montañas. Posee también bosques mesófilos, gramíneas, arbustos y pastizales alpinos. El mayor reto que alberga este lugar es tocar la cumbre de sus montañas. Para realizar esto primeramente te tienes que registrar en las oficinas del Parque Nacional Izta-Popo ubicadas en el municipio de Amecameca. La mejor temporada para escalar a es de noviembre a marzo.

De igual manera, podrás realizar senderismo, bicicleta de alma montaña, alpinismo, montar a caballo y acampar. La entrada para ingresar al parque es de 30 pesos que da derecho a disfrutar de todo el lugar.

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