Cuando pensamos en Acapulco, usualmente se nos viene a la mente la belleza de sus playas y su vida nocturna. Lo que muchos no saben es que también es un sitio lleno de cultura e historia esperando a ser descubiertas. Un ejemplo perfecto es el del Fuerte de San Diego, el cual cuenta la historia naval de este popular destino.

Los orígenes del Fuerte de San Diego

Fuerte de San Diego

El Fuerte de San Diego en Guerrero es una fortificación marítima de estilo Vauban construida a partir del año 1615. Su edificación surgió debido al temor de los conquistadores por los constantes ataques piratas que sufría este puerto ahora famoso. Para ello, pidieron la ayuda de Adrian Boot, quien participó en la construcción del Fuerte de San Juan de Ulúa.

Fuerte de San Diego

Su fecha inaugural fue el 15 de abril de 1617, siendo un castillo levantado sobre rocas al fondo de la Bahía de Acapulco. Consiste en cinco baluartes que, vistos desde arriba, forman una estrella de cinco picos, algo bastante inusual. Los nombres de estos baluartes son: Rey, Príncipe, Duque, Marqués y Guadalcázar, estando unidos por cortinas o muros de piedra.

Su función actual

Fuerte de San Diego

Se nombró Fuerte de San Diego en honor al santo patrón del virrey en ese entonces, Diego Fernández de Córdoba. Fue gracias a esta estructura que Acapulco se convirtió en un importante puerto mercantil y en un punto de defensa nacional. En 1933, el presidente Abelardo Rodríguez lo nombró como monumento nacional, siendo protegido por el INAH desde ese entonces.

Fuerte de San Diego

El 24 de abril de 1986 se convirtió en el Museo Histórico de Acapulco y es el único monumento virreinal en este puerto. Aquí se muestra la historia del fuerte, así como la de los primeros pobladores de Acapulco. También podrás aprender sobre la conquista de los Mares del Sur, el comercio con el Oriente, la piratería en el Océano Pacífico, la hazaña militar de José María Morelos y Pavón y aspectos constructivos de la propia fortaleza.

 

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