La tradición nos dice que Tlacochahuaya fue fundado por un guerrero zapoteca llamado Cochicahuala –el que pelea de noche–. Estos cimientos indígenas marcaron el comienzo de una historia que encontró su complemento con la llegada de los españoles. Arribaron los primeros misioneros, dominicos en su mayoría, y fundaron el monumento insignia de este pueblo oaxaqueño: la iglesia de San Jerónimo Tlacochahuaya.

La iglesia de San Jerónimo Tlacochahuaya

La historia de la iglesia de San Jerónimo Tlacochahuaya comenzó en el año de 1558, cuando fue fundada como casa de recogimiento, retiro y ejercicios para los dominicos que llegaron a predicar el evangelio. Este antiguo convento era muy sencillo, con un claustro de una sola planta, muy estrecho y sombrío, por cierto. Resulta complicado creer que, en estas difíciles condiciones de confinamiento, fray Juan de Córdova haya redactado el primer diccionario zapoteco.

Iglesia de San Jerónimo Tlacochahuaya.
Foto: mexicoexquisito.com

Hoy, la iglesia de San Jerónimo Tlacochahuaya conserva tres capillas posas en el atrio. Asimismo, se encuentra limitada por un grueso muro almenado. En el interior guarda un retablo del siglo XVII, de gran mérito artístico, con lienzos realizados por Juan Arrúe. Se distingue, además, por la pintura mural policromada que lo adorna y por poseer el único órgano de fuelle en toda la región. Podría decirse, sin duda, que el interior del templo es la parte más bella del mismo.

Un espectacular interior

Juan de Arrúe, ilustre pintor indígena oaxaqueño, fue el autor del espectacular cuadro en honor de San Jerónimo. Esta obra fue considerada por el padre Francisco de Burgoa como una pieza artística comparable a las hechas en ese siglo por artistas europeos de gran reconocimiento. Por otro lado, está la profusa decoración policroma de los muros, arcos y bóvedas. Follajes, flores, floreros, jarrones, macetones y cabezas de querubines componen los principales motivos que vemos en el interior.

Foto: TripAdvisor

Por fuera, la iglesia de San Jerónimo Tlacochahuaya tiene una bella fachada de estilo barroco popular. La conforman pilastras, cornisas, un frontón, arcos de medio punto y nichos con esculturas de santos, de la que sobresale la imagen de San Jerónimo, el patrón del pueblo. En tu próxima visita a Oaxaca, no olvides visitar este templo, ubicado a solo 25 kilómetros de la capital oaxaqueña. Te darás cuenta que se trata de una de las iglesias más bellas de todo México.

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Foto de portada: museoamparo.com