Una de las joyas más bellas del Mar de Cortés es la Isla San José. Se ubica en el estado de Baja California Sur y se caracteriza por sus formaciones rocosas y acantilados que parecen adornar sus costas. Además, es refugio de una gran cantidad de especies como pelícanos, garzas y el gavilán pescador. Se trata de un verdadero paraíso natural que también esconde leyendas e historias difíciles de creer.

Isla San José.
Foto: pinterest.com

Paraíso natural

La Isla San José tiene una superficie de más de 182 kilómetros cuadrados. En su espacio convergen diversos ecosistemas que van desde manglares hasta lagunas, además de vestigios como pinturas rupestres. Se le conoce también como “el archipiélago de las perlas”, debido a la gran fama de sus bancos de perlas en el siglo XVII. No hay duda de que se trata de un paraíso natural, por eso muchos han querido comprarla, aunque es un área protegida.

La leyenda de la Isla San José

La maravillosa Isla San José tiene una leyenda. Se trata de un relato tomado del libro “Max Roxo de Cortés, Biografía de un Golfo” de Fernando Jordán, escrito entre 1950 y 1951. La historia gira en torno a Wilhem Winkle, originario de Alemania, pero nacionalizado estadounidense, ingeniero en minas que llegó a la Isla San José a trabajar.

Isla San José
Foto: youtube.com

Al terminar su trabajo en las minas, los cien trabajadores del lugar y sus familias abandonaron el lugar, a excepción de Winkle. Los trabajadores tenían su campamento cerca de la isla y desde lejos observaban al ingeniero. Veían cómo éste se quedaba mirando la cumbre de la montaña, se sentaba horas en la playa y deambulaba por las orillas. Por las noches prendía una fogata en la cueva en la que vivía. Nunca le dirigieron la palabra y comenzaron a surgir historias en torno a él.

Decían que estaba loco. Otros, comentaban que se la pasaba recorriendo la isla buscando pepitas de oro y perlas. Tiempo después, los pescadores encontraron el cuerpo de Winkle. Fue enterrado por los pescadores y la leyenda comenzó a surgir. Decían que se aparecía el fantasma del loco y que incluso, en las noches, se veía el fuego encendido desde el interior de la cueva. Wilhem solo dejó una intrigante frase grabada en la pared de la cueva en su idioma natal. “Freihiet durch Einsamkeit”, que en español significa “la soledad como vía a la libertad”.

Foto de portada: Bruce Fryxell

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