Dentro del Pueblo Mágico de Jiquilpan no hay cabida para los tonos grises. Aquí, en cada esquina, casa, local de artesanías típicas y calle empedrada, no uno, decenas de colores pintan cada retrato del poblado más alegre, lleno de matices y luminoso de Michoacán. No por nada estamos ante el lugar que las jacarandas han elegido para vivir.

El poblado de las jacarandas

Con una altitud de mil 560 metros sobre el nivel del mar, Jiquilpan de Juárez se ha ganado un lugar especial en el corazón de la belleza michoacana. Se localiza muy cerca de la Ciénega del Lago de Chapala y el Cerro de San Francisco, a solo 145 kilómetros de la ciudad de Guadalajara. Su nombre se deriva del náhuatl y se traduce como “lugar de añil”. Fue hasta el año de 1891 cuando adoptó su nombre actual en honor del Benemérito de las Américas, Benito Juárez.

JiquilpanLos vientos frescos y el sol acogedor, gobiernan los cielos durante la mayor parte del año. Algo que todos los pobladores agradecen cada día cuando ven salir el sol. Jiquilpan cuenta con grandes edificios como la Parroquia de San Francisco de Asís donde se encuentra un Cristo regalado por el emperador Carlos V a Fray Jacobo Daciano.

Parroquia de San Francisco de Asís

Lugar eterno

Sin embargo, lo que más hace de Jiquilpan el lugar de los sueños coloridos es sin duda el bosque Cuauhtémoc y Juárez. Estos hermosos pulmones, protegidos estatalmente, son ideales para la practica de deportes como el ciclismo y senderismo. De igual manera, cuenta con un centro de sericultura y diversas áreas techadas con servicios públicos.

bosque cuauhtémocDentro de este hermoso Pueblo Mágico tampoco hay que olvidar a la icónica Casita de Piedra, la cual fue el lugar de descanso de Lázaro Cárdenas en los 30. También se encuentra aquí el museo en honor del mismo presidente. El lugar cuenta con una amplia colección de objetos y documentos relacionados con el ilustre jiquilpense.

Casita de piedraFinalmente, no podemos dejar fuera al Templo del Sagrado Corazón. Asimismo, la zona arqueológica de Otero, las deliciosas corundas y los hermosos capullos de seda. Sin duda, Jiquilpan es un viaje al seno de la naturaleza michoacana y sus grandes tesoros arquitectónicos e históricos.

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