El tamal es probablemente uno de los alimentos más famosos no sólo de México, sino de varios países de América Latina como Perú, Bolivia, Chile, Argentina y más. Sin embargo, es nuestro país el que más variedades tiene y el que más nos gusta, por lo que a continuación presentamos una breve historia del tamal.

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En realidad, es imposible determinar cuál es su origen exacto debido a que, como se mencionó antes, es un platillo que se ha expandido a lo largo del continente. Sin embargo, si se toma en cuenta que su ingrediente principal –el maíz– surge de lo que ahora es nuestro territorio nacional, entonces se puede proponer la teoría de que las culturas predominantes de nuestra tierra llevaron al maíz a las regiones del sur, junto a la manera de preparar este platillo. Otra teoría sugiere que la manera de preparar tamales pudo haber surgido en otro país y haber sido presentada a los habitantes de México prehispánico, pero esto es imposible de determinar.

El primer escrito donde se puede comprobar la existencia de este alimento es en Historia General de las cosas de Nueva España, realizado por fray Bernardino de Sahagún, en donde lo describe de la siguiente manera:

“Comían también tamales de muchas maneras; unos de ellos son blancos y a manera de pella, hechos no del todo redondos ni bien cuadrados…Otros tamales comían que son colorados…”

Lo que sí se sabe por medio de evidencias de expediciones arqueológicas es que el tamal formó una parte importante de la vida cotidiana de las culturas prehispánicas y que, incluso, pudieron llegar a utilizarse en ritos religiosos. Así que no importa si son yucatecos, del noreste, oaxaqueños, jarochos, sinaloenses o del centro-sur del país, la siguiente vez que tengas un tamal en tu plato, ya sabrás más acerca de dónde viene.