La imponente Misión de San Ignacio de Kadakaamán

Contrario a lo que puedas imaginar, la Misión de San Ignacio de Kadakaamán no forma parte de alguna ciudad virreinal. A los alrededores de esta hermosa construcción, los edificios coloniales son substituidos por dos grandes mares y un imponente valle desértico hace la función de guardián eterno. Es en pocas palabras, el tesoro del desierto californiano y una de las iglesias más espectaculares del norte de México.

Lejos pero nunca olvidada

Ejemplo inaudito de la descentralización religiosa de México, la Misión de San Ignacio de Kadakaamán es única entre las únicas. Y no lo decimos precisamente por su remota posición –dentro de San Ignacio, Baja California Sur–, sino por su espectacular estilo que nos demuestra la rica variedad arquitectónica del periodo colonial en el país.

Personas caminando a las afueras de la Misión de San Ignacio de Kadakaamán
Foto: rackc.com

Tal como su nombre lo dice, el templo fue edificado como parte del plan de evangelización en la Sierra de San Vicente, dentro de la zona norte del estado. El sitio elegido, y por el cual recibió este título, fue Kadda-Kaaman que significa “arroyo del carrizal”. La historia de este sitio, habitado por indígenas cochimíes, fue descubierta por el misionero italiano Francisco María Piccolo, de la orden de los jesuitas, en 1716.

Misión de San Ignacio de Kadakaamán
Foto: culturabcs.com

Misión cumplida

En 1728, se decidió establecer la actual misión que, distinta a su comienzo, fue finalizada por la orden de los dominicos. Tras más de 50 años de trabajos, se concluyó la iglesia con una fachada que sigue causando asombro hasta estos días. Entre sus tantas características, destaca la variedad de cuerpos donde se pueden ver esbeltas pilastras de piedra que enmarcan a la puerta de acceso.

Vista exterior de la Misión de San Ignacio de Kadakaamán
Foto: vagamundos.com

La Misión de San Ignacio de Kadakaamán cuenta también con una gran cantidad de esculturas de santos y símbolos tallados en piedra sobre ventanas circulares. En el interior del santuario, se puede observar un increíble retablo principal de estilo barroco.

Retablo dentro de la Misión de San Ignacio de Kadakaamán
Foto: tendenciaelartedeviajar.com

Tesoro californiano

El mismo retablo, dedicado a San Ignacio de Loyola, alberga también bellos óleos con temas religiosos además de una gran pintura que representa la aparición de la Virgen del Pilar. De todas las misiones existentes en Baja California Sur, esta se pone hasta la punta en dimensión. Esto gracias al cuerpo del templo, recintos de misioneros y atrio.

interior de la misión de San Ignacio de Kadakaamán
Foto: culturabcs.gob.mx

Hoy en día, y a pesar de los más de dos siglos de su fundación, la Misión de San Ignacio de Kadakaamán continúa asombrando a cualquier ser a la redonda. Sus gruesos muros han resistido al tiempo mismo y su enorme presencia, parece haberse estampado en el cielo.

Dirección: Poblado de San Ignacio, 73 kilómetros al noreste de Santa Rosalía, por la carretera número 1, Baja California Sur.

Foto de portada: tendenciaelartedeviajar.com

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