Caminar por las idílicas escaleras que conducen a la zona arqueológica de Tula es respirar el pasado con cada pisada. Este imperio de belleza rustica, fue el centro del reino tolteca en el México prehispánico. Un enorme asentamiento de poder y gloria donde aún se pueden percibir las historias de soldados y monumentos que dieron vida a esta nación.

El centro del país

La palabra Tula tiene dos significados provenientes del náhuatl. El primero de ellos se traduciría como  “lugar de tules o juncos”, y en el segundo sería “ciudad o metrópoli”. Cuenta la leyenda que la zona arqueológica de Tula fue fundada por el soberado dios Quetzalcóatl (“Serpiente Emplumada“).

vista exterior de la zona arqueológica de TulaLa importancia de este reino, ubicado en la zona norte de la Cuenca de México, llegó a percibirse en la península de Yucatán y hasta países como Nicaragua y El Salvador. Este asentamiento llegó a unificar, a través del comercio y la conquista, un vasto territorio en Mesoamérica y el más importante en el centro del país tras la caída de Teotihuacán.

Ciudad de eterno esplendor

Al filo del siglo VII se comenzó con la construcción de la ciudad de Tollan-Xicocotitlan conocida también como Tula chico. En este espacio se pueden ver las primeras representaciones del dios Quetzalcóatl. Es hacia el Posclásico Temprano que la zona arqueológica de Tula llegó a su esplendor. Esto con la edificación de Tula grande donde se encuentran la mayoría de sus emblemáticos monumentos.

vista de los Atlantes en la zona arqueológica de Tula Esta hermosa ciudad era conocida por sus extensos palacios cubiertos de jade y elegantes ornamentos de plumas. Se cuenta que en las fértiles tierras de Tula emanaban grandes cosechas. Era además un cruce de inmensas caravanas de pieles, cerámicas y metales preciosos. Entre sus múltiples estructuras destacan la Pirámide B, el Palacio Quemado, el Gran Vestíbulo, la Pirámide C, el Juego de Pelota y el Coatepantli. Lo más sobresaliente de esta bella y enigmática zona son los guerreros conocidos como Atlantes de Tula. Enormes esculturas de 4.60 metros de altura que asemejan a los soldados míticos de aquel entonces.

La ciudad de Tollan-Xicocotitlan llegó a su fin hacía el siglo XII debido a disputas internas y el ataque de otras civilizaciones. La zona arqueológica de Tula se encuentra bien señalizada desde el centro de la ciudad del mismo nombre. De igual manera se pueden tomar transportes colectivos hasta la zona. Se puede visitar de lunes a domingo de 9 a 17 horas y la entrada tiene un costo de 65 pesos.

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