La laguna de Atezca rememora la esencia de un sitio atrapado en el tiempo. En este lugar de belleza enigmática donde el aire corre lento y suave, se puede disfrutar de una plena calma. Aquí el contacto con la naturaleza se vuelve íntimo gracias a su escondite entre las montañas. Su pequeña circunferencia es ideal para dar un paseo y ver mirar el viento en su templada laguna.

Paraíso perdido

En su diminuta circunferencia se esconde el encanto de la laguna de Atezca. Se ubica a tan sólo 15 minutos del bello municipio Molango, al norte de la Barranca de Metztitlán y a  138 kilómetros de la ciudad de Pachuca. En sus alrededores viven diversos bosques de coníferas de la sierra hidalguense que vigilan las frías mañanas.

vista panorámica de la laguna de AtezcaCuenta con una pequeña isla en medio de su cuerpo acuífero donde se puede desembarcar y tener otra perspectiva de la laguna. Su tamaño es perfecto para recorrerla a través de diversos senderos en sus alrededores. También se pueden rentar lanchas de remos para recorrerla de lado a lado y admirarla de mejor manera.

Cuenta con un ambiente muy colonial gracias a su bella cascada y el mágico pueblo que lo rodea. Asimismo es una enorme experiencia ser seducido por las leyendas de los lugareños. En ellas se cuentan historias sobre sirenas que habitan la laguna de Atezca y que se roban a los hombres incautos.

vista desde las alturas de la laguna de AtezcaEl área hidalguense alberga también una zona para acamar donde el atardecer y el amanecer permanecerán en la memoria del visitante eternamente. La laguna se encuentra a sólo unos minutos de Molango. Este pequeño pueblo existe un paraíso rustico con casas de teja rosa y calles empedradas. En sus tierras se encuentra la Parroquia y Exconvento de Nuestra Señora de Loreto. La laguna de Atezca es un albergue de sueños y paz para disfrutar en pareja, familia o de manera solitaria.

Continuar leyendo: 10 lugares asombrosos que están en Hidalgo