Existe mucho sobre Xochimilco que se extiende más allá de sus viajes en trajinera y de su mercado de flores. Hay muchos rincones y lugares por visitar que esconden historias asombrosas, mientras que su población es heredera de tradición oral. Por ello, existe una gran cantidad de mitos, cuentos y leyendas sobre Xochimilco que simplemente debes conocer.

La Isla de las Muñecas

Isla de las Muñecas

Tal vez la más famosa de todas las leyendas de Xochimilco e, irónicamente, también de las más recientes. Dentro de la zona de chinampas se encuentra la famosa Isla de las Muñecas. Aquí  se encuentran restos de distintas muñecas colgadas de las ramas de los árboles, con otras clavadas en los troncos. Cuenta la leyenda que el único habitante de la isla, Julián Santana Barrera, recolectaba estas figuras para ahuyentar al espíritu de su hija. Otra versión cuenta que recogía las muñecas que aparecían en el canal para ahuyentar al espíritu de una mujer ahogada.

La Mujer del Lago de Xochimilco

Lago de Xochimilco

Las personas que reman en bote en el Lago de Xochimilco cuentan de esta leyenda.  Ellos claman haber visto la figura de una mujer emerger a la superficie. Ella siempre aparece detrás del bote. Eventualmente se vuelve a hundir y a sumergir, pero esta vez aparece en los remos. Eventualmente, se ven forzados a soltarlos para no hundirse.

La casa de la Tía Albina

Saco de monedas

Esta leyenda se centra en el barrio de Tlacoapa. Una mujer conocida como Tía Albina vivía aquí con su padre, Tobías. Ambos se dedicaban a la venta de frijol y maíz. Supuestamente eran tan adinerados que sacaban su playa y oro en jarrones al jardín para que se oreara. Sin embargo, la Tía Albina, por alguna razón, siempre vestía de negro y se cubría la cabeza con un paliacate. Los vecinos no lograban deducir de dónde salía tanto dinero, por lo que sospecharon que ambos tenían un pacto con el diablo. Es más, afirmaban que el paliacate que usaba la Tía Albina era para cubrir cuernos en su cabeza.

Cuando ambos mueren, la casa queda abandonada y comienza una fiebre de oro para buscar sus riquezas intestadas. Se cuenta que aquí era posible encontrar cantidades increíbles de dinero. Sin embargo, toda posibilidad de comprobarla se hundió cuando aquí pusieron los cimientos para una escuela.