Los seris, el pueblo que domó al desierto sonorense

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Entre los albores del desierto y los sonidos del mar, los seris han sobrevivido a todo lo que el tiempo y la vida les han interpuesto. Son amos de la tierra, lectores del cielo y un pueblo que dejó de caminar para sentarse en su resplandor. Desde la singularidad de su lengua hasta la forma en la que domaron al desierto de Sonora, esta comunidad vive todos los días con colores sobre sus rostros y demostrando que México, es un país infinito y de múltiples realidades.

Los señores del desierto

Reyes de las comunidades no agrícolas del norte de México, los seris se desarrollaron de manera muy distinta a los pobladores de Mesoamérica. El término seri proviene de la lengua yaqui que significa “hombres de arena”, sin embargo, ellos se llaman a sí mismos como konkaak o comcaac que se traduce como “la gente”.

vista aérea de la isla tiburon
Foto: Ignazio Magnani

Antes de la llegada de los españoles, los seris ocupaban grandes extensiones de tierra que se extendían hasta el desierto de Encinas. Eran también habitantes de las islas Tiburón, San Esteban, Patos y Alcatraz. Debido a su naturaleza nómada, solían recorrer grandes áreas de desierto sonorense, abarcando 14 municipios actuales del estado. La supervivencia del grupo provenía de los recursos acuíferos de la costa desértica y los ciclos de la flora y la fauna propia de la zona.

Sin temor al tiempo

Estaban divididos en seis bandas o clanes sin un jefe o líder en específico. Solo uno era nombrado para realizar tareas de combate o de caza en tiempos difíciles. La mujer representaba un papel muy importante dentro de la tribu al convertirse en recolectora y garantizar el sustento diario de los demás. Debido a su modo de vida –un territorio difícilmente aprovechable, sin riquezas acumuladas y la nula producción de cultivo–, los españoles no pudieron influir sobre ellos. Debido a esto, los seris lograron mantener intactas sus tradiciones y costumbres durante más tiempo que otras civilizaciones mesoamericanas.

Foto: Twitter @VisitSonora

Con el tiempo y debido a la imposibilidad de conquistarlos o agruparlos, fueron exterminados y confinados a la parte más inhóspita de su territorio. Los sobrevivientes lograron huir y refugiarse en la Isla Tiburón, sin embargo, la escasez de agua y animales en la isla obligó a los seris a volver a tierras continentales para contratarse como comerciantes de pescado en los grandes complejos rancheros de la zona de Sonora. A partir de este suceso, los métodos tradicionales y culturales de los seris comenzaron a cambiar y reformarse para adaptarse a la actualidad.

hombre seri haciendo un ritual
Foto: elimparcial.com

Finalmente, y tras varios decretos presidenciales, les fueron concedidos grandes franjas costeros y el canal del Infiernillo para sus actividades pesqueras, además de la entrega simbólica de la Isla Tiburón.

Tradiciones que trascienden

Los seris se caracterizan entre muchas otras cosas por la particularidad de su idioma, el cual se desprende de la estirpe Hokano. Su dialecto no tiene relación alguna con los hablantes cercanos, al grado de crear palabras nuevas en vez de agregar términos en español a su lengua. Los seris cuentan también con un amplio conocimiento ambiental que se vincula al sistema de tiempo basado en doce periodos lunares.

series bailando en el desierto
Foto: cobertura360.mx

Cada periodo cuenta con un nombre propio que indica observaciones ambientales y astronómicas. Este grupo de movimientos celestiales marcan la pauta para llevar a cabo celebraciones y actividades culturales, además de prever el paso de las estrellas. Otra gran característica de este pueblo proviene de las líneas y puntos de colores en el rostro de las mujeres, los cuales significan tranquilidad, sangre y mar.

mujer seri
Foto: masdemx.com

Para los señores del desierto, el año suele dividirse en dos temporadas: frío, llamada ihaapl, y calor, también conocida como icozim. De igual manera, el inicio de cada año da comienzo con la primera luna llena de verano, significando un momento de renovación y homenaje a la vida. Los seris son también maestros artesanos que elaboran hermosas piezas como el tejido de coritas – canastos– y elaboración de collares. La preparación de los primeros puede llegar a tardar un mes si es pequeña, o incluso dos años si es grande.

mujeres seris mostrando una corita
Foto: Twitter @cultura_mx

Seris por siempre

La pesca y la venta de artesanías son sus principales fuentes de ingresos, sin embargo, han desarrollado diversos mecanismos de supervivencia grupal, donde nadie se queda sin comer. Debido a la poca o nula influencia de la evangelización española, los seris continúan conservando gran parte de su cosmovisión, donde la naturaleza es su principal benefactor. Sus fiestas se basan en ciclos de la vida: inicio de la pubertad, llegada de la caguama de los siete filos, los ritos de la muerte, el año nuevo seri y el termino de la elaboración de las coritas.

visitante siendo pintado por una seri
Foto: confinesturismo.com

Actualmente, y ante su negativa de abandonar su territorio y contratarse como asalariados, los seris continúan dominando el desierto, al mar y las estrellas. Conocer su hermosa e intacta cultura no es fácil. Existen muy pocos tours que lleva a los visitantes a la Isla Tiburón para conocer los rituales, casas y fiestas de la población. Incluso, si los pobladores lo permiten, se puede disfrutar de una noche acampando al cuidado de las estrellas.

Foto de portada: votanmx.net

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