El Pacífico mexicano tiene un escondite perfecto que nos recuerda cómo lucen los paraísos naturales. Es una playa que varios aún consideran virgen, pues los paisajes que ofrece obligan a la relajación y al disfrute de la naturaleza en absoluta tranquilidad. Se encuentra en Michoacán y su nombre es Maruata, un lugar que parece de otro planeta.

Maruata, paraíso natural

Existe una paz imperturbable en Maruata. A la vista no hay hoteles ni grandes comercios que interrumpan la armonía entre el mar, las praderas, los islotes de plantas acuáticas y las formaciones de piedra blanca que surgen de la inmensidad del océano. Precisamente, en las cavernas de estas islas rocosas, se forman unos jacuzzis naturales que sumergen a cualquiera en una relajación absoluta.

Existe una paz imperturbable en Maruata.
Foto: elsouvenir.com

Esta parte de la costa de Michoacán también recibe cada año a tres de las siete especies de tortuga marina que habitan en el Pacífico. Se trata de las especies golfina, laud y la negra. Ésta última se caracteriza por ser endémica de la región. Si lo que quieres es recorrer la playa para admirar toda su belleza, puedes solicitar un paseo a caballo para hacerlo montando. Como no hay hoteles ni restaurantes, lo mejor es acampar o rentar alguna palapa con hamaca. Para comer, basta acercase a las palapas donde las señoras del pueblo cocinan. Siempre tienen pesca del día y alimentos disponibles.

La playa más limpia de México

Maruata es la playa más limpia de México, de acuerdo con un estudio realizado por la Cofepris, organismo de la Secretaría de Salud. La calidad del agua en esta playa es apta para meterse a nadar sin temor a contraer alguna infección por el contacto con bacterias fecales. Es un hecho que en toda la República no encontrarás una playa más limpia. Debes saber que este paraíso se encuentra a poco más de tres horas de Lázaro Cárdenas, si se viaja hacia el norte por la carretera federal 200.

La bella Maruata.
Foto: blog.reservamos.mx

La bella Maruata es un lugar incomparable, muy frecuentado por los trotamundos que buscan sitios poco frecuentados. Sus decenas de kilómetros de playas vírgenes se prestan muy bien para una larga caminata entre bellos atardeceres y días callados. Un destino inolvidable, surcado por un río de agua clara que se pierde en el mar. Caballos sin montura, gaviotas, flamencos y garzas pasean entre la arena dorada y el océano para regalarnos un paisaje único en México.

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Foto de portada: polarsteps.com