A tan sólo 50 km al sur de Ciudad Juárez, en el extremo norte del país, se encuentra uno de los escenarios más sorprendentes por su austeridad e imponencia. Nos referimos a los Médanos de Samalayuca, parte del Desierto de Chihuahua y que es la representación de lo que se pudiera considerar como un mar hecho de arena.

Médanos de Samalayuca

Pero, ¿qué es un médano? Bueno, es un tipo de duna, en el cual su arena se clasifica como eólica, es decir, que es fácilmente modificada por las corrientes de viento. Como resultado, se generan las capas uniformes y suaves que le caracterizan.

Regresando a los Médanos de Samalayuca en el estado de Chihuahua, se puede llegar a esta fascinante locación por medio de la Carretera Panamericana, hasta llegar al pequeño poblado de Samalayuca, de donde estas dunas obtienen su nombre.

Al llegar, se verán colinas de arena que el día de mañana ya no estarán ahí, pues todo majestuoso escenario en este lugar se encuentra en constante cambio. Al llegar uno aquí, se encuentra que es un lugar literalmente luminoso, pues su arena sílica, blanca y fina refleja toda la luz que emite el Sol. Aquí difícilmente se encontrará algo de vida vegetal, algo que se encuentra fácilmente en muchos otros desiertos, por lo cual es común que este sea el punto de origen de varias tormentas de arena.

Sus 17 mil hectáreas de extensión son suficientes para intimidar a los primerizos, pero uno puede utilizar los cerros a la distancia para ubicarse sin problemas. La Sierra El Presidio se encuentra al norte, al igual que el poblado ya mencionado, mientras que las de La Candelaria y La Ranchería al sur. Además, esta extensión la hace un lugar ideal para practicar deportes de aventura y ecoturismo como andar en cuatrimoto, acampar y más.