En esta ocasión hablaremos sobre una de las artesanías mexicanas más coloridas, visualmente impactantes y sorprendentemente recientes de nuestras tradiciones. Se trata de los alebrijes, originarios del pintoresco estado de Oaxaca y que son reconocidos internacionalmente por su gran atractivo. Es por ello que a continuación te platicaremos un poco más acerca de ellos y tal vez consigas uno propio.

¿Quién los creó?

Alebrijes

 

A diferencia de otras artesanías mexicanas, que difícilmente tienen un punto de origen exacto, los alebrijes tienen una historia concreta. Fueron inventados hace 80 años, en 1936 por un cartonero llamado Pedro Linares López, a sus 30 años de edad. Su inspiración vino luego de enfermarse y caer en un sueño profundo, donde vio por primera vez a estas criaturas.

Alebrijes

Durante su enfermedad, se dice que Pedro soñaba con un bosque lleno de árboles, rocas y animales, siendo muy apacible. Repentinamente, esos elementos comenzaron a transformarse en extrañas criaturas, como burros con alas, gallos con cuernos de toro, leones con cabeza de perro, etcétera. Y todos esos animales fantásticos gritaban una palabra al unísono y cada vez más fuerte: alebrijes.

Los primeros alebrijes

Alebrijes

Al despertar, Linares López decidió dar vida a las visiones que tuvo y creó a los primeros alebrijes de cartón. Poco a poco su trabajo comenzó a obtener notoriedad tanto a nivel nacional como en Europa y en Estados Unidos. Era común que Diego Rivera y Frida Kahlo, con quienes había colaborado en varias ocasiones, le pidieran de sus creaciones.

Alebrije

La cineasta Judith Bronowski fue la encargada de darle atención internacional a los alebrijes al realizar un documental sobre ellos. Su éxito ha sido tanto que en 1990, su creador recibió el Premio Nacional de Ciencias y Artes en la categoría Artes y Tradiciones Populares. Sus creaciones originales, que solía vender en el Mercado de La Merced y que efectuó para Rivera, se encuentran en el Museo Anahuacalli de la Ciudad de México. Y, por cierto, uno no escoge a un alebrije; el alebrije escoge a su dueño.

 

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