Si hablamos de monumentos históricos de la Ciudad de México sin duda podemos encontrar una vasta cantidad de sitios que por su historia, arquitectura y significado, se colocan dentro de los más importantes y llamativos. El Monumento a la Revolución es un claro ejemplo de construcciones emblemáticas que gozan de un gran significado no solo para la ciudad, sino para todos los mexicanos como recordatorio de aquel pasaje histórico por el que atravesó nuestro país y que sin duda han marcado y cambiado el rumbo de nuestra propia historia.

Monumento a la Revolución en construcción

Su construcción inició el 23 de septiembre de 1910 con la primera piedra colocada por el entonces presidente Porfirio Díaz. Originalmente el Monumento a la Revolución fue pensado para ser el Palacio Legislativo para albergar a la Cámara de Diputados y Senadores, pero la construcción fue suspendida por falta de recursos a causa de las inicio de la Revolución.

Fue hasta su conclusión cuando el arquitecto Carlos Obregón Santacilia propuso utilizar las bases de la inacabada obra para realizar una construcción en el que se homenajeara la lucha revolucionaria. Es así cuando en 1938 se dio por finalizado el Monumento a la Revolución, símbolo de la ciudad y de la historia de nuestro país.

Monumento a la Revolución

En algún monumento se convirtió en mausoleo y a partir de 1986 se estableció un pequeño museo en el sótano en donde se exponen 50 años de la historia de México, desde 1867 a 1917. Cabe mencionar que en sus columnas descansan los restos de cinco héroes de la Revolución; Francisco I. Madero, Venustiano Carranza, Francisco Villa, Plutarco Elías Calles y Lázaro Cárdenas.

Monumento a la Revolución iluminado

Un indispensable si te encuentras rondado en la Ciudad de México ideal para caminar en familia, pero si en verdad quieres guardar una imagen espectacular del Monumento a la Revolución, te recomendamos acudir entrada la noche para que disfrutes del juego de luces y fuentes que adornan y embellecen aún más esta emblemática construcción.