Entre los vientos que gritan las montañas y los rayos del sol que no dejan de calentar huesos, el Museo Nacional del Virreinato se hace más perdurable. Su cuerpo se fortalece y sus tesoros, la colección más grande de arte virreinal en México, se colocan en la cúspide de una época marcada por grandes obras. Quizá, su nombre no sea el más mencionado entre los tantos recintos del pasado mexicano, y probablemente por ello, ese bello anonimato sea su mejor rostro.

Donde descasa el arte

El Museo Nacional del Virreinato parece un juego de laberintos y pasajes secretos en cada esquina. Desde el primer paso, sentirás una multitud de historias hablando a tu alrededor. Y es que este emblemático edificio fue forjado mediante trabajo y enseñanza por parte de la Compañía de Jesús quienes llegaron a Tepotzotlán en 1580. Los religiosos comenzaron enseñando a los hijos de los indios principales y para ello construyeron una residencia que con el tiempo se convirtió en el actual museo.

Museo Nacional del VirreinatoA partir del siglo XVI, se comenzó con la edificación del colegio. Este pasaría por diversas etapas hasta su finalización en 1764. Posteriormente, con la donación de una casa sencilla a las cercanías, se conjuntaron cinco patios, una huerta, dos molinos, una hospedería y un templo. Luego de sufrir diversos cambios en sus propietarios, el sitio fue declarado monumento nacional. Finalmente, se le nombró como Museo Nacional del Virreinato por parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia en 1964.

Museo Nacional del VirreinatoLa levedad que reina sobre todo el sitio te traslada al pasado. A la vida misionera y a los grandes espacios donde gobierna la paz, tales como la biblioteca, la huerta y la botica. En la actualidad alberga dos museos: el de sitio y el histórico. El primero de ellos ocupa la construcción del antiguo colegio y los mayores tesoros de la Compañía de Jesús. En tanto el segundo alberga una extensa colección de objetos de la época virreinal. Aquí destacan las esculturas de Cristóbal de Villalpando y Miguel Cabrera.

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Bunker de paz

Entre herrería, talavera, bordados, mobiliario y un sinfín de joyería, los minutos parecen volverse horas. El Museo Nacional del Virreinato posee también la colección más grande de “monjas coronadas”. Esta muestra consta de 20 retratos de mujeres que ingresaban a los diversos conventos de la zona. También te encontrarás con el Templo de San Francisco Javier donde se encuentra uno de los retablos de estilo churrigueresco más importantes de todo México. Éste cuenta con un  recubrimiento de hojas de oro y diversas pinturas.

Existe también una gran colección de enconchados y arte plumario donde podrás ver obras como el paño litúrgico o mano de altar de San Miguel Tzinacantepec, el de San Juan Bautista, el de Salvator Mundi y el de la Virgen de la Salud. No hay duda alguna que el Museo Nacional del Virreinato es un recinto destinado para la posteridad. Visítalo en cuanto antes y se parte de su magia virreinal.

Museo Nacional del VirreinatoEl recinto se ubica en Plaza Hidalgo número 99, Barrio de San Martín, Tepotzotlán. El horario de visita es de 9 a 16:45 horas de martes a domingo. Tiene un costo de entrada de 70 pesos para público general.