Más allá del Cerro de la Silla, el Paseo Santa Lucía, el Parque Fundidora y el Barrio Antiguo, Monterrey se ha constituido como un epicentro de lugares con una enorme carga histórica. En este grupo, y si le preguntaras a cualquier regiomontano por el sitio más trascendental en la historia de la ciudad, te señalarían un par de destinos: el Palacio y Cerro del Obispado. Se trata del dúo donde el pasado se atrapa con suspiros y en el que sentirás el peso de un lugar eternamente resplandeciente.

Belleza al aire libre

Hallar a este par de espectaculares sitios, es una tarea fácil. Basta con levantar la vista hacia el sur de la ciudad y te encontrarás con el primero de ellos: el Cerro del Obispado. Se trata de un área natural protegida a nivel estatal que anteriormente fue llamado Loma de la Chepe Vera. Esto debido a que se encontraba cerca de las tierras de un importante personaje regio llamado José Vera.

vista desde el cerro del obispado
Foto: Mario Alanís

Fue hasta 1787 cuando la loma tomó su actual identidad gracias a la iniciativa de Fray Rafael José Verger. El proyecto contemplaba la construcción de una casa de reposo y oración, la que hoy se conoce como el Palacio del Obispado, y por la cual esta imponente elevación comparte el mismo mote.

vista del palacio del obispado
Foto: reddit.com

Durante la Invasión Estadounidense, el cerro fue un importante bastión en el que se desarrolló la Batalla de Monterrey. Ahí se establecieron diversos cuerpos militares y un gran arsenal al mando del coronel Francisco Berra. Los combatientes pelearon heroicamente hasta el 22 de septiembre cuando las fuerzas extranjeras tomaron la plaza e izaron la bandera norteamericana sobre el cerro.

Palacio de ayeres

Gracias a los hechos suscitados en este histórico lugar, el Cerro del Obispado se convirtió rápidamente en un sitio emblema de la fuerza regia, que actualmente se complementa con el hermoso Palacio del Obispado. En un inicio, el edificio tenía por nombre Palacio de Nuestra Señora de Guadalupe y fue construido entre los años 1787 y 1788, un periodo extremadamente corto para la época.

personas caminando por el palacio del obispado
Foto: Jesús Roberto Duarte

La construcción se convirtió en una importante fortaleza militar durante diversos periodos: Invasión Estadounidense, Intervención Francesa, Revuelta de la Noria y la Revolución Mexicana. Sin embargo, fue abandonado y utilizado como refugio y hasta cabaret algunos años. Fue hasta 1946 cuando sufrió su primera restauración y diez años después, abrió sus puertas como el actual Museo Regional de Nuevo León.  

persona posando con el palacio del obispado en sus primeros años
Foto: nomada.news

El palacio destaca por la hermosa fachada de estilo barroco además de un estípite que engrandece su imponente cúpula. De igual manera, sobresale por un gran nicho donde está una talla de la Virgen de Guadalupe. Todo esto se complementa con las dos pequeñas torres del campanario que sobresalen en los extremos de la fachada. Es en pocas palabras, una de las construcciones virreinales más importantes del norte de México.

interior del Palacio del Obispado
Foto: esacademic.com

Hoy en día, alberga una amplia colección de piezas, documentos y obras que relatan el paso histórico de la ciudad y todo el estado. El Palacio y Cerro del Obispado son los lugares a los que todo visitante debe ir si desea conocer el pasado de Monterrey. El epicentro que te llevará al ayer sin abandonar el presente.

Palacio del Obispado (Museo Regional de Nuevo León): Fray Rafael José Verger S/N, Centro, Monterrey, Nuevo León.

Foto de portada: Cristian Mercado

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