Panteón de Belén, un museo tapatío muy singular

En México, la muerte se vive. Se celebra, se baila con furor y se abraza. Se le dedica una temporada cada año y durante el resto, se le mira con el mismo respeto y alegría que entregamos a la vida. Sin embargo, y dejando a un lado la diversidad de cementerios que existen en nuestro país, hacía falta un lugar dedicado a admirar y entender la fascinación de los mexicanos por la muerte. Fue así como surgió el actual Panteón de Belén, en Guadalajara. El lugar donde la muerte se puede recorrer y descubrir de una manera diferente. 

De fosa a museo  

Fundado en 1787, el Panteón de Belén surgió debido a los pocos espacios funerarios existentes en la ciudad de Guadalajara. De igual manera, la aparición de diversas enfermedades, que cobraron la vida de miles de pobladores, obligó a las autoridades a construir este cementerio, el cual se encontraba a un costado del Antiguo Hospital Civil.  

vista del panteon de belen
Foto: entornoturistico.com

De esta manera, el Panteón de Belén, conocido primeramente como el Panteón de Santa Paula, comenzó siendo el depósito de los fallecidos en el hospital. Posteriormente, y debido a la diversidad de pandemias que azotaron a la ciudad, el lugar se fue expandiendo y cambiando de nombre de acuerdo a la enfermedad en cuestión.  

vista del panteon de belen
Foto: ntrguadalajara.com

A partir de 1848, y por solicitud del obispo Diego de Arana y Carpinteiro, el arquitecto Manuel Gómez Ibarra intervino en el lugar para cambiar radicalmente su aspecto: dejaría de ser un enclave de fosas para convertirse en un cementerio de gran belleza y reservado para personajes ilustres de la ciudad y el estado. Sin embargo, su funcionamiento duró poco menos de 50 años debido a su cierre en 1896. 

Un nuevo museo nace 

Tras décadas de permanecer cerrado, el panteón volvió a abrir sus puertas. Pero en esta ocasión, de una manera muy diferente: como un auténtico museo. Y es que basta con observar la diversidad de estilos arquitectónicos funerarios para darse cuenta de la valía de este sitio. La característica principal de este camposanto radica en las tumbas y mausoleos que se levantan como pequeñas montañas en el apacible campo. Actualmente existen cerca de 900 nichos, la mayoría de cantera rosa, los cuales adornan todo el panorama.  

vista de los arcos dentro del panteon
Foto: gdlplazaexpo.com

Este sitio fue también hogar de la primera Rotonda de los Jaliscienses Ilustres, la cual albergaba restos de personajes importantes de Jalisco. Sin embargo, estos fueron retirados años después y recolocados en la actual Rotonda, a un lado de la Catedral. En la actualidad, el museo se ha convertido en el destino favorito para los que desean experiencias más vivenciales y hasta terroríficas.  

vista de las tumbas en belén
Foto: ntrguadalajara.com

En los diversos recorridos que se ofrecen, podrás escuchar una diversidad de leyendas como la del Árbol del Vampiro –la cual cuenta la historia de un vampiro que aterrorizó a la ciudad y que fue muerto en este lugar– y la Tumba de Nachito, en donde se narra la historia de un niño que tenía miedo a la oscuridad y fue enterrado aquí. Debido a este temor, la tumba fue desenterrada misteriosamente en múltiples ocasiones. Hoy en día se puede ver la tumba en la superficie, debido a que a nachito no le gustaba estar a oscuras, se dice. 

vista de la tumba de nachito
Foto: cloudinary.com

No cabe duda que el Panteón de Belén –declarado Tesoro Arquitectónico Nacional y protegido por el Instituto Nacional de Antropología e Historia–, es un sitio donde la vida y la muerte coexisten en un palacio arquitectónico. Atrévete a visitarlo en tus próximas vacaciones. 

Panteón de Belén 
Dirección: calle Belén 684, El Retiro, Guadalajara, Jalisco.  
Teléfono: 331 594 3652 

Foto de portada: Filippo Manaresi  

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