Considerado tan sagrado como místico, el Panteón de Oaxaca, o conocido también como el Panteón de San Miguel, es el punto donde las ánimas, y uno que otro vivo, se reúnen cada temporada de Día de Muertos. Su pasado y presente, forman parte de la vasta tradición que conserva el estado durante estas fechas. No por nada, hablamos de uno de los camposantos más icónicos e importantes de todo México.

Donde Oaxaca duerme

El Panteón de Oaxaca cuenta con 189 años siendo punto de referencia de sus habitantes. Su historia se remonta al año de 1829 cuando una viruela atacó a la población. Esto provocó cientos de muertes por toda la capital del estado. Fue entonces que se decidió buscar un lugar adecuado para dar descanso a los fallecidos. Cerca del río Jalatlaco y las minas de cantera, se decidió establecer el nuevo cementerio. En 1839, fue renovado bajo el cargo del arquitecto Francisco Bonequi quien le otorgó una identidad única y duradera.

Panteón de Oaxaca

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En la actualidad, el sitio cuenta con una extensión de 16 hectáreas, dos mil 355 nichos, cien arcos y once mil sepulcros. Estos números le otorgan ser uno de los camposantos más grandes del país. Bajo las tierras de este templo de almas descansan diversas personalidades oaxaqueñas como Félix Díaz, hermano de Porfirio Díaz. De igual manera se encuentran los restos de Susana Juárez y Macedonio Alcalá. Éste último fue el músico y compositor del himno de los habitantes de los Valles Centrales, Dios nunca muere.

Panteón de Oaxaca

Es precisamente durante los últimos días de octubre y los primeros de noviembre que convierten a este sitio en un santuario de flores y velas. Cientos personas decoran las tumbas de sus familiares con comida, bebidas, objetos y algunas fotografías. Lamentablemente, en la actualidad, el Panteón de Oaxaca se encuentra en etapa de rehabilitación debido a los daños ocasionados por el sismo de 19 de septiembre. A pesar de los embates del tiempo y la naturaleza, este sitio continua siendo el centro de las almas en esta parte del país, sin miramientos a dejar de serlo algún día.

Panteón de Oaxaca