En el pueblo mágico de Chiapa de Corzo, en Chiapas, a unos 15 minutos de Tuxtla Gutiérrez, tiene lugar una bella tradición que traspasa fronteras. Música, danza, artesanías, gastronomía y ceremonias religiosas forman parte de la fiesta de los parachicos, un jolgorio catalogado como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad que debes conocer.

Cientos participan en la fiesta de los parachicos.
Foto: selecciones.com.mx

Danza y tradición

Parachicos es el término con el que se designa a la vez a los bailarines y al tipo de baile que ejecutan. Se considera una ofrenda colectiva en honor a Nuestro Señor de Esquipulas, San Antonio Abad y San Sebastián Martir, siendo este último el santo patrón de los parachicos. Este fantástico jolgorio tiene lugar del 8 al 23 de enero. Durante esos días, los bailarines recorren la localidad llevando las imágenes santas; sus danzas comienzan por la mañana y finalizan al caer el sol.

Máscara de los parachicos.
Foto: twitter.com

Los parachicos llevan máscaras de madera lacada, tocados con monteras de ixtle a manera de peluca y vestidos con sarapes, chales bordados y cinas de colores. Van tocando unas sonajas de hojalata llamadas “chichines” y cantan e improvisan algunos versos. Es tal la cantidad de parachicos que necesitan un día, por eso existe un patrón, cargo que se va pasando de generación en generación. La danza se transmite y se aprende al mismo tiempo que se ejecuta, hasta los niños participan en ella.

El origen de los parachicos

Sobre el origen de los parachicos y su fiesta hay varias versiones. La más contada es aquella en la que doña María Angulo es la protagonista. Esta mujer fue una española adinerada que fue a Chiapa de Corzo a buscar un curandero para su hijo enfermo. El joven sano y, en señal de agradecimiento, doña María volvió a Chiapa de Corzo con víveres y regalos “para los chicos”.

Danza de los parachicos.
Foto: revistaenheduanna.com

Esta bella tradición se ha mantenido desde hace casi tres siglos. Durante los días de fiesta, la danza invade todos los ámbitos de la vida de Chiapa de Corzo. Los parachicos aparecen por todo el pueblo, con sus máscaras inexpresivas, e irrumpen en iglesias y casas para llenar de alegría y aclamaciones de algarabía a todo un pueblo. Todos asisten y se hacen la promesa de regresar al año siguiente para mantener encendida la llama de esta mágica tradición.

Foto de portada: travelreport.mx

Continúa leyendo: Danza de los Quetzales, la más vistosa de Puebla