Aunque el nombre es peculiar, se trata de unas delicias que se preparan en el Palacio del Chocolate, el cual se encuentra en la ciudad de Querétaro.

Puede sonar un tanto escatológico, sin embargo y aunque no lo creas, los pedos de monja son todo un manjar que debes probar, tanto por su sabor como por su preparación, cuyos inicios tienen su origen en la ciudad de Barcelona, España, en donde surgió tan singular apelativo.

El inventor de este postre fue un italiano que nombró a sus creaciones como petto di monca, palabras que más tarde se deformarían al español “pedo de monja”, ya que los habitantes de Cataluña solían pronunciarlo así. Y aunque en realidad la traducción debería ser “pecho de monja”, resultó bastante ingeniosa la idea de aludir a las ventosidades, sobre todo entre los niños.

De esta manera, el postre se ha popularizado por el mundo, llegando a México gracias a la receta que El Palacio del Chocolate, con sede en Querétaro, ha puesto a disposición del público, quienes saben que al estar por Santiago de Querétaro no pueden perderse la oportunidad de comprobar lo rico que saben estas galletas que son cubiertas con el mejor de los chocolates.

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Las pequeñas galletas se preparan con huevo, azúcar, harina y ralladura de limón. Sin embargo, aunque la receta es sencilla, la gracia de cocinar estas pequeñas galletitas está en batirlas correctamente, a modo de que tengan una consistencia sumamente ligera, que incluso les haga flotar sobre el café o la leche.

Por supuesto, El Palacio del Chocolate se ha encargado de reinventar la receta catalana y ahora su versión es muy famosa, por lo que hay quienes aseguran que ya es todo un dulce típico de este estado ubicado en el Bajío.

Te invitamos a que las pruebes y nos cuentes cuántos pedos de monja lograste comer.