Lejos del ritmo turístico, los grandes reflectores y las bellas playas de Acapulco, existe un lugar que representa todo aquello que no se encuentra fácilmente en la actualidad: paz. Su nombre es Pie de la Cuesta y ha sido un paraíso de inspiración, de abundante tranquilidad además de perpetuos atardeceres que parecen infinitos. Es mejor que un refugio en el fin del mundo y una manera diferente de saborear a la costa guerrerense.

La otra cara de Acapulco

Pie de la Cuesta se ubica a un costado de la Laguna de Coyuca, a 10 kilómetros de Acapulco. Es considerada una zona semi-virgen ideal para disfrutar de un turismo alternativo. El lugar es sumamente reconocido por el gran oleaje que acaricia la costa. Posee diversos complejos de hospedaje que recrean una experiencia más cercana a la naturaleza pura.

Pie de la CuestaAlgo de lo maravilloso que puede ser este sitio se encuentra en Barra de Coyuca. El lugar es la unión de la laguna y el océano Pacifico. Durante las épocas de lluvia, las zonas de agua dulce y salada se mezclan, creado un espectáculo beneficioso para la fauna del lugar.

Pie de la CuestaGracias a la exquisita combinación natural que existe en Pie de la Cuesta es posible realizar diversas actividades ecoturísticas como caminatas, liberación de tortugas, paseos a caballo así como avistamiento de aves. De igual manera, se pueden practicar diversos deportes como el esquí, boggie, kayak además de wakeboard. Durante diversas exploraciones de la zona se han encontrado algunas pinturas rupestres y petroglificos. Esto indica una presencia humana desde hace millones de años.

Lugar de inspiración

Pie de la Cuesta no sólo es un lugar de profundo descanso y bellos atardeceres. Ha sido también un sitio de inspiración. El escritor colombiano y ganador del Premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez, declaró en algunas entrevistas que el ambiente único de este lugar le inspiró para dar comienzo a la mítica novela Cien Años de Soledada mediados de la década de los 60.

Pie de la CuestaTal vez Pie de la Cuesta no se encuentre en las canciones de Frank Sinatra o no sea sede de miles de mansiones. Y es precisamente eso lo que la hace único. Un lugar más placentero que el cielo mismo donde el atardecer te acompañará siempre. Por cierto, para llegar a este lugar se debe tomar la carretera a Zihuatanejo saliendo desde Acapulco.

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