Lo que esconde la presa Vicente Guerrero

La historia y los mejores días de un pueblo se encuentran bajo las aguas de la presa Vicente Guerrero. Lo que hoy es un lugar vacacional y de pesca recreativa, hace algunos años solía ser el antiguo poblado de Padilla. Un municipio de Tamaulipas que sacrificó sus años de esplendor por el signo del progreso.

La Padilla que no se olvida

La historia de Padilla se remonta a 1749, cuando fue fundada por José de Escandón con apenas 41 habitantes. Su primer nombre fue Villa de San Antonio de Padilla, en honor a Antonia Caferina Pacheco de Padilla y Aguayo, esposa del virrey Conde Revillagigedo, y de San Antonio de Padua. Fue un lugar próspero por muchos años, incluso llegó a ser capital del estado de Tamaulipas. Esto, debido a que aquí se instaló el primer Congreso Constituyente en julio de 1824.

Presa Vicente Guerrero
Foto: turismotamaulipas.com

Otro hecho que marcó profundamente a Padilla fue el fusilamiento de Agustín de Iturbide, el caudillo que se convirtió en emperador, y después fue considerado un traidor. Algunos pobladores de la Nueva Padilla creen que este acontecimiento trajo una maldición sobre su antiguo terruño. Años después, la llegada de la presa Vicente Guerrero habría de confirmar la versión.

Presa Vicente Guerrero, una melancólica postal

La presa Vicente Guerrero fue inaugurada en 1971, motivo por el cual se trasladó la cabecera municipal de Padilla a su actual ubicación, bajo el nombre de Nueva Padilla. Bajo el agua quedaron los restos de antiguas glorias. Recorrer las ruinas de lo que alguna vez fue la capital de Tamaulipas resulta impresionante. Apenas quedan rastros de lo que fueron las calles, ahora tapizadas de maleza. Apenas y se reconoce la iglesia que estuvo dedicada a San Antonio de Padua, y ni que decir de la escuela o el centro de la plaza principal.

Presa Vicente Guerrero.
Foto: turismotamaulipas.com

Lo que solía ser el palacio del ayuntamiento, hoy son escombros. Las casas de plano desaparecieron. Tampoco hay rastro del monumento erigido en el preciso lugar donde Iturbide cayó muerto, el cual permanecía enhiesto antes de la inundación provocada por la presa Vicente Guerrero. Las ruinas de la ciudad que dejó de ser ofrecen una postal melancólica, pero espectacular. Parte importante de la historia de México está aquí, en un lugar que fascina por lo poco que ofrece a la vista y por lo mucho que deja a la imaginación.

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Foto de portada: trendsmap.com