Si bien existen muchos Pueblos Mágicos esparcidos a lo largo de la República Mexicana, pocos de ellos te ofrecen nieve. En efecto, tú puedes visitar en verano y ver grandes bosques verdes o venir en invierno y ver todo blanco. Es por esta razón que el Pueblo Mágico de Arteaga, en Coahuila, es un destino que es distinto a todos.

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La historia de Arteaga

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El lugar fue originalmente habitado en 1580 por tlaxcaltecas liderados por don Buenaventura de Paz y don Joaquín de Velasco. Fueron estos exploradores provenientes de España quienes bautizaron a este asentamiento bajo el nombre de San Isidro de las Palomas.

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Eventualmente, Arteaga formó parte de lo que ahora es Saltillo, una realidad que continuó así hasta el año de 1866. El 29 de diciembre de esa fecha, el gobernador Andrés S. Viesca, se le concedió el título de Villa de Arteaga, en honor a José María Arteaga, héroe en las guerras contra Francia y Estados Unidos, eventual gobernador de Querétaro.

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¿Qué hacer?

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Ahora, Arteaga se distingue por ser un Pueblo Mágico en medio de un bosque, en un estado caracterizado por desértico. Este oasis verde de calles empedradas se caracteriza por su increíble arquitectura, como la del Templo de San Isidro Labrador. Otro lugar de interés es el Museo de las Momias, donde se muestran restos humanos del siglo XIX ya momificados.

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Sin embargo, el atractivo más grande e importante de todo Arteaga es, sin duda, el centro esquiador Bosques de Montereal. Aquí no importa qué época del año sea, siempre podrás venir a esquiar, ya sea con nieve artificial o natural.


Finalmente, existe aquí un atractivo que difícilmente podrás encontrar en cualquier otra parte de la República Mexicana: la esperada nieve. Este fenómeno meteorológico deja a Arteaga cubierta de una capa de puro blanco que logra cautivar a todos los visitantes.