El puente de Ojuela es impresionante pues está edificado sobre un barranco de cerca de cien metros de profundidad. Es el puente colgante más sorprendentes de México, mide 318 metros de largo y es reconocido mundialmente.

 

Anteriormente servía para llevar productos y demás minerales de la mina de Santa Rita al pueblo de Ojuela. Ese pueblo se encuentra entre dos enormes cerros y debe su nombre al conquistador español Francisco de Ojuela. Él en su paso por Durango descubrió oro, plata, zinc y manganeso que lograron un desarrollo económico a la zona. Además toda esta prosperidad trajo consigo más de cinco mil habitantes para poblar el pueblo.

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En el siglo XX, la mina de Santa Rita se inundó y todo lo que poseía el pueblo se desvaneció. Esto generó un abandono por el mismo pueblo, sus calles, templo, áreas deportivas, entre otras áreas quedaron desérticas.

 

Es por esto que hoy los vestigios enmarcan la construcción que aquí existía, sobre todo se admira el puente colgante. Una obra sin precedentes que estuvo a cargo del ingeniero Santiago Minguín quien además era constructor y diseñador alemán.

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Puente de Ojuela, un vistazo en el tiempo

 

Estar en este sitio es como estar en una máquina del tiempo pues desde las alturas se imaginan muchas cosas. Desde la dura vida de los mineros que transportaban minerales a través de la cañada hasta los paisajes que habitaban.

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Hoy en día aún es posible admirar el paisaje árido que puede ser el

comienzo de un viaje excepcional. Pues uno puede pasar por los túneles de la mina de Santa Rita, que desembocan en un balcón natural. Aquí puedes ver la imponente magia natural de las montañas, los colores desérticos del Bolsón Mapimí. Misma zona que es nombrada sede de la enigmática Zona del Silencio, que Durango comparte con Chihuahua y Coahuila.