Es más que un área natural protegida. Más que el último de los Patrimonios Mundiales de la UNESCO de México. La Reserva de la Biósfera Tehuacán-Cuicatlán es un paraíso real de tintes desérticos y gran valor cultural. La población de cactus, plantas gigantes y miles de leyendas que deambulan por aquí, lo han hecho el destino que todo aventurero debe visitar.

Sitio de nuevos encuentros

La Reserva de la Biósfera Tehuacán-Cuicatlán se localiza entre los estados de Puebla y Oaxaca. Cuenta con un hábitat árido o semiárido. Dentro de sus terrosos suelos se localiza la diversidad biológica más grande de toda América del Norte. Aunque no se tiene una fecha exacta de su origen, se han encontrado presas, canales y acueductos que fijan su fecha más allá del origen del continente.

Reserva de la Biósfera Tehuacán-Cuicatlán

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Investigadores de todo el mundo han llegado hasta este vasto tesoro para contemplar las huellas de dinosaurio y pinturas rupestres halladas. Se sabe qué hace millones de años, estos rincones formaban parte de un océano. Prueba de ello es la cantidad de fósiles marinos encontrados. Algunos albergan una antigüedad de más de dos mil 500 años de antigüedad, de acuerdo con los expertos.

Reserva de la Biósfera Tehuacán-Cuicatlán

La vida como ninguna

Al caminar por sus extensos senderos de tierra, la gente puede observar la extraordinaria vegetación, de la cual el 11 por ciento es endémica. Aquí también se encuentran las cactáceas columnares más densas del planeta así como los cactus más altos registrados. En sus más de 145 mil hectáreas, viven especies animales únicas en el país como el puma, jaguar y ocelote. De igual manera, sus cerros y cuevas son hogar de un gran número de aves que todos los días regalan su espectacular vuelo a todo visitante.

Reserva de la Biósfera Tehuacán-CuicatlánDe acuerdo con la UNESCO, la Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán se convirtió en un patrimonio mixto por su valor histórico y natural. Al recorrer la zona, todo se convierte en una experiencia sensorial donde la vida se puede sentir en cada paso. No puedes irte de este sitio si haber visitado el extraordinario Jardín Botánico Helia Bravo Hollis. Existen recorridos guiados de día y de noche para apreciar toda la magnitud de la reserva. No dejes pasar más tiempo y visita este sitio.