A cargo del chef José Manuel Baños, el restaurante Pitiona se coloca como el preferido de los comensales ávidos de los sabores tradicionales oaxaqueños.

Somos un país de colores, olores y sabores. De norte a sur, de este a oeste y de costa a cordillera, México posee características que al amalgamarse constituyen uno de los mosaicos más espectaculares en todo el mundo… no es de extrañar que la comida sea una de las razones primordiales por la que viajeros de todos los rincones vienen a sumergirse en la multiculturalidad mexicana.

Es en Oaxaca –una de las entidades con mayor tradición gastronómica– donde Pitiona abre sus puertas al público, mezclando ingredientes típicos de la región con una propuesta vanguardista y suculenta, bajo la batuta del chef José Manuel Baños Rodríguez, convirtiéndose en el mejor pretexto para adentrarse por suelos zapotecos y conocer una explosión de sensaciones.
Platillo de Pitonia
Con un menú que incluye amenidades tan sui géneris como exquisitas –y que va de los tacos de lechón a las tetelas de venado, pasando por el ceviche de camarón con sandia y la lengua en pipián– este restaurante se ha colocado a la par de los mejores en Europa, gracias a la experiencia del principal de sus autores, un hombre que logró sumergirse en la cocina española y traer del viejo continente nuevas técnicas y recetas que adaptó a la sazón oaxaqueña.

Pitiona Salon de las tortillas
Fue en El Bulli –un establecimiento que por varios años se consideró el mejor restaurante, debido a los reconocimientos otorgados por instituciones de gran prestigio como la Guía Michelin– donde José Manuel aprendió del gran Ferrán Adriá, cocinero que encabezó este gran proyecto gastronómico, del que salieron otro importantes chefs ejecutivos, como René Redzepi del Noma y Andoni Luis Aduriz del Mugaritz. Baños Rodríguez, originario de Pinotepa Nacional, inició su formación en la ciudad de Puebla, en el Instituto Culinario de México, sin embargo su interés surgió mucho antes, en la cocina de su abuela a muy temprana edad, donde se hizo fanático de los fogones, del molcajete y las cazuelas, lo que sin duda le llevó a generar el concepto que hoy caracteriza a Pitiona.

Pitiona Salon de los Mezcales

El establecimiento no sólo es famoso por los platillos que se sirven, sino también por la decoración dispuesta para crear una atmósfera mágica, en el que la mexicanidad se impregna en los muros y techos. A través de cuatro salones –el de las Torillas, los Mezcales, de San Pascual y de la Cava– elementos como la madera de mezquite y las tlayudas en forma de lámpara se mimetizan con las obras de arte y cómodos muebles para dar la bienvenida a los comensales.

Pitiona Salón de la cava

El amor por su entidad llevó a Manolo –como cariñosamente se le conoce al líder del restaurante– a crear un tributo de sabores y emociones que recuerdan a las montañas de la Mixteca, al verdor de los Valles Centrales y a la frescura de la costa. Con recetas como el mole de chicatanas, el chicharrón de pescado y el cordero con helado salado de romero, el homenaje también se extiende a las mujeres oaxaqueñas que han sabido conservar las recetas tradicionales, clave de la unión familiar en Oaxaca a través de los siglos.

Pitiona es la mezcla perfecta entre lo nuevo y lo antiguo; entre la técnica y el sentimiento… Es el chocolate que se mezcla con el mezcal en nuestra boca y nos transporta a las raíces de un México vanguardista que se abre camino echando mano de sus mejores ingredientes: los sueños de sus habitantes.

Visita: pitiona.com