El estado de Yucatán se coloca como uno de los lugares más emocionantes del país gracias a su herencia maya. La cantidad de ruinas y sitios arqueológicos que esta civilización dejó atrás llaman a los aventureros a descubrirlas y explorarlas. Para ellos es que se ha formado la llamada Ruta Puuc, que comprenden varios sitios que exploran este magnífico legado.

Uxmal

Uxmal, parte de la Ruta Puuc

El primer sitio en la Ruta Puuc es también el de mayor extensión. Este sitio destaca por sus pirámides, palacios, jardínes y plazas, todas en excelente estado. De éstas, sobresalen la Pirámide del Adivino, el Palacio del Gobernador, el Templo de las Palomas y el Gran Cuadrángulo de las Monjas.

Kabah

Sitio arqueológico Kabah

El siguiente destino en la Ruta Puuc es también famoso por la deidad a la cual este sitio está dedicado. Aquí es famoso el Templo de las Máscaras de Chaac, quien fuera el dios maya de la lluvia. También llama la atención su arco, el cual se cree que fue el centro de la ciudad originalmente.

Sayil

Sayil

La Ruta Puuc no estaría completa sin este sitio, cuyo nombre significa “El Lugar de las Hormigas”. En este sitio resaltan la estela que data de 800 a 1000 d.C. También cuenta con un hermoso palacio con 90 cámaras que puede albergar a 350 personas. Entre sus atractivos más modernos se encuentra el museo del sitio en la entrada.

Labna

Labna

En esta antigua ciudad maya vivieron alguna vez de mil 500 a dos mil 500 personas. Actualmente se encuentran en proceso de restauración cuatro de sus edificios. De sus inmuebles, el palacio cuenta con 70 chultunes o cisternas para la recolección de agua. Sin embargo, su atractivo más famoso es su arco.

X’lapak

X'lapak

Ahora toca el turno de este sitio arqueológico en la Ruta Puuc. Se trata de un emplazamiento con catorce montículos y tres pirámides. Este sitio es de los que menos restauración ha recibido, teniendo sus monumentos prácticamente como fueron encontraos.

Grutas de Loltún

Grutas de Loltún

Finalmente, no todo en la Ruta Puuc consiste en ruinas. Este sistema cavernoso cuenta en su interior con evidencia de asentamientos humanos prehispánicos. Es necesario recorrer sus dos kilómetros de extensión acompañados de un guía.