Mientras el curry caracteriza a la comida de la India y las especias como el azafrán son típicas de la gastronomía árabe, en México tenemos a las salsas –hechas con los chiles más picantes del mundo– que acompañan nuestros días, tardes y hasta noches. Y entre toda la variedad de estos preparados hay una que resalta especialmente: la Salsa Valentina.

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Para muchos es todo un misterio cómo es que surgió esta receta que siempre da color a las frituras que se consumen en las calles de toda la república. Sin embargo, si eres un poco observador, podrás darte cuenta que en su etiqueta hay una silueta que resalta: la del estado de Jalisco, lugar que vio nacer a la Salsa Valentina.

Pero ¿cómo empezó todo? Se dice que por la década de los 60, un hombre originario de Tamazula de Gordiano, Jalisco, de nombre Manuel Maciel Sánchez, preparaba en la ciudad de Guadalajara una singular receta a la que bautizó como Salsa Tamazula, misma que se hizo muy famosa en toda la región y que sería la predecesora de la Valentina.

Esta creación la comenzó a cocinar luego de fracasar en la industria de los refrescos, tras la llegada de las embotelladoras internacionales que destrozaron a los productos locales.

Por cierto, como dato curioso, podemos mencionar que lleva el nombre de Valentina, en honor a Valentina Ramírez Avitia, una brava soldadera revolucionaria que nació en Tamazula de Victoria, Durango, que a los 17 años luchó vestida de hombre a lado de las tropas maderistas, haciéndose pasar por Juan Ramírez.

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La historia de esta aguerrida mujer es un tanto trágica, pues tras ser descubierta por sus compañeros fue dada de baja de las tropas y más tarde fue atropellada por un auto, quedando inválida por el resto de sus días. Sin embargo, para la familia Maciel, sirvió como inspiración por su fuerza y valentía.

Con dos etiquetas: una amarilla y otra negra, diferenció las dos variantes de la Salsa Valentina, una preparada con chiles puya y la otra con chiles de árbol, siendo la última la más picante, aunque no por ello la menos favorita de los consumidores.

Con el tiempo, a la receta original se le agregaron nuevos ingredientes, como vinagre, chiles serranos, agua, ácido acético, sal y benzoato de sodio; lo que hizo de la preparación una fórmula ganadora que empezaría a tener una demanda mayor, por lo cual se idearon diferentes tamaños para distribuir el producto y comenzar una expansión que al día de hoy permite que más de cien familias mexicanas puedan tener ingresos en sus respectivos hogares.

En la actualidad, esta salsa es exportada a Estados Unidos, Canadá, España, Sudamérica e incluso China, siendo todo un éxito principalmente dentro de nuestras fronteras y con los mexicanos que viajan a diferentes partes del mundo como los mejores embajadores de la marca.

Finalmente, resulta curioso que debido a su composición, se ha utilizado esta salsa como artículo de limpieza, para dar mantenimiento a los monumentos de bronce de Ciudad Juárez, Chihuahua, ya que con ella es posible devolverles el brillo a las históricas piezas.

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