Cuenta la leyenda que Tláloc, el dios de la lluvia, habitaba en el Salto de Eyipantla durante la época prehispánica. Desde este hermoso lugar reinaba y ordenaba al rocío penetrar en la tierra fértil de Veracruz. Gobernaba a los Tuxtlas y la cascada fue su casa por mucho tiempo. Sin embargo, aún en nuestros días, los lugares aseguran que el rugir de la caída del agua y la niebla que envuelve el paisaje son señales que evidencias la majestuosa presencia de esta deidad.

Salto de Eyipantla
Foto: Rene A Basurto Quijada

Hogar de dioses

El Salto de Eyipantla es una de las grandezas naturales que tiene Veracruz. Se ubica en San Andrés Tuxtla, dentro de la Reserva de la Biósfera Los Tuxtlas, la selva tropical más al norte del mundo. La cascada queda a 20 minutos en autos desde el pueblo y es posible llegar a ella por cuenta propia o con ayuda de un guía local.  

Salto de Eyipantla.
Foto: pinterest.com

La belleza del Salto de Eyipantla se debe a una mágica combinación de diversos factores. En primer lugar, tenemos su gran altura que alcanza los 60 metros y la potencia que ésta provoca en la caída del agua diáfana. La cascada está alimentada por el río grande de Catemaco y desagua en la laguna de Catemaco, la cual cuenta con cuatro islas que sirven de hogar a garzas y monos. El caudal se encuentra bordeado de una extensa vegetación donde predominan manglares y encinales.

Disfruta del Salto de Eyipantla

Para admirar al Salto de Eyipantla en toda su plenitud hay que bajar 244 escalones hasta su base. Terminarás empapado por la brisa durante el camino, pero a cambio obtendrás una vista privilegiada del imponente salto de agua. Si prefieres evitar el total de 488 escalones en ir y venir, puedes quedarte en el puesto de observación y disfruta de los 60 metros de caída libre desde las alturas. Cuando la corriente es mayor, el panorama resulta más espectacular.

Salto de Eyipantla.
Foto: rinconesdemexico.com

Ahí mismo encontrarás restaurantes y tiendas de artesanías para completar tu visita. Eyipantla proviene del náhuatl y significa “salto de los tres chorros”. Sin duda el nombre pone en evidencia la majestuosidad que siempre tuvo esta cascada. No dudes en visitarla y disfrutar al máximo de este paraíso para el ecoturismo, desarrollado principalmente por comunidades locales.

Foto de portada: daviesg

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